En el mundo de la dignidad,

vivir es sinónimo de luchar,
se siembra esperanza
se cosecha futuro,
y hay una canción para cada mañana
como una ventana para cada muro.

La memoria es el lente permanente
por el que nos miramos,
vestimos la diferencia
reconociéndonos al desnudo,
y la sonrisa sincera
es el más cálido refugio.

El puño que se alza surge
del encuentro de dos manos
que construyen,
que se escriben en los ojos,
llenos de amor y de rabia,
el motivo que hacía falta.

La luna se bebe a besos,
y el sol arde en cada piel,
nos jugamos todo en un te quiero
olvidando que podemos perder.

En el mundo de la dignidad,
no hay flor que se agache
al morir el día,
el cielo aguarda por nuestro asalto,
las copas se alzan con alegría,
y a media plaza los niños pintando
la nueva historia,
pintando el sueño.

entonces sí desearía feliz navidad...(!)

...y si ellos fuesen migrantes
de escasos recursos,
pasando penurias en esa búsqueda
de mejores oportunidades...?

y si aquellos que niegan posada
lo hicieran por temor al narcotráfico,
por cuidar su seguridad en tiempos negros,
de crimen, de violencia...?

(sabiendo, claro, que también habrá
quienes simplemente no deseen
compartir con "esas gentes" lo suyo,
su propiedad,
lo que el trabajo -de otros-
les ha obsequiado...)

...y si el señor, de orígen indígena, talvez,
fuese electricista despedido,
minero en huelga,
obrero mal pagado, o en su defecto,
carpintero arruinado por las grandes empresas?

...y si la mujer, la embarazada,
fuese sobreviviente de los feminicidios de Cd Juárez,
o de la violencia que una encuentra en propia casa,
o si se vio perseguida y señalada
por defender su derecho a decidir...?

...y si los tres reyes magos,
en realidad sólo fueran tres sabios,
o tres humanos muy humanos,
o incluso tres grandes revolucionarios?

...y si sus regalos pudieran resumirse
en haber unido un lápiz, un libro,
la hoz y el martillo?
o quizá hayan sido la capacidad
de sentir injusticia cualquiera,
la férrea defensa de la verdad
y el completo anhelo de libertad...?

...y si la estrella brillase roja, roja, roja,
representando lucha y esperanza?

...y si, más que hijo de dios,
fuese hijo de la historia,
engendrado por el mismo sistema
y llamado por los oprimidos a destruirlo?
y si más que un mesías, fuese una clase,
fuese cada trabajador que va adquiriendo conciencia?

...y si comienza una nueva era de revoluciones?

...

Salir a las cinco de la mañana a trabajar
es mirar al cielo y al frío entre tus huesos,
es carecer de brazos que te sostengan,
que te amen,
es morir de ausencia
y llorar olvidos,
es maldecir al mundo,
maldecirlo una y otra vez,
son 30 años haciendo lo mismo
para llegar al fin a jubilarte,
y que te lo arrebaten todo,
¡maldita sea!
es tener nada.

Es saber que cualquier día
puedes morir, y quizá entonces
no haya nadie.

Es saber que fue lindo
vivir y militar,
y que vendrán otros,
y que ellos lo harán.

Es no tener para comer
o para publicar un volante,
o para llegar a casa,
es amar sin tener respuesta,
vivir muriendo día con día,
beber a tragos largos la melancolía,
es nadar a contracorriente...

Y es, sin embargo,
saber que sigue siendo lindo
vivir y militar,
porque resulta necesario,
resulta ser oxígeno,
para ti, para ella, para todos.

Es saber que tus manos aún forjan un futuro,
un futuro inmediato o lejano, pero un futuro,
que has acumulado un montoncito de palabras
para aquel que viene detrás,
que tienes un par de ojos que aun
contemplan nacer al sol
y brillan cual estrellas al anochecer.

Es saber que aún puedes
compartirlo todo,
encontrar un corazón
del lado izquierdo de tu cama
y unos labios en el café de la mañana,
saber que aunque mueras cada día,
puedes volver a arder en la esperanza,
que los puños siguen apretados,
firmes y en alto,
que hay un nuevo "te quiero"
asomándose entre el humo del cigarro,
que tarareamos una última canción
esta madrugada.

Ellos no escuchan,
se han vuelto piedras arrogantes,
impenetrables, indiferentes,
no comprenden nuestro dolor
y lo rechazan,

nos miran distantes,
con repudio,
nos cuestionan por ser distintos,
no lo entienden,

y quizá no son culpables,
quizá son más víctimas que nosotros,
porque son piedras
y nosotros plantas,

y somos viento y alegría,
somos fortaleza y dignidad,
somos alimento y hogar,
somos vida;

y como vida, exigimos
nuestro derecho a estar,
a ser, a crear...
pero ellos no entienden,

porque no se me mueven,
porque son paredes
que contienen el cambio,
y nosotros semillas de rebeldía,

ellos ya desconocen
sus propios colores,
los han cubierto de un gris
que ni llora ni ríe

se han vuelto balanza
entre el costo y el beneficio,
y cuando uno ama
eso no existe,
por eso no entienden...

se asombran ante nuestro vuelo ligero,
ante nuestras ansias de arder,
de alcanzar el cielo,
de tararear melodías a media noche
entre penas y goces,
entre besos y caricias,
sin peros, sin precios,
enteras, libres...

y no lo entienden...

dulce soledad...

Hay soledades dulces que nos permiten descubrirnos en otros ojos,
en viejas fotos,
o en los versos casi imperceptibles de alguna canción
que hace tiempo tarareábamos.

Soledades que toman la forma del aventurero que encontrábamos en el espejo,
o de los cuentos que colocábamos juntito a nuestra almohada antes de dormir,
del raspón que parecía la mayor desgracia, de la terrible y primera vez
que nuestros labios dijeron adiós, o del día que decidimos estar en desacuerdo con el mundo.

Son las mismas soledades que podemos mantener un ratito más en la lengua mientras saboreamos nuestras huellas y las pequeñas incertidumbres, y que compartimos a la hora de la cena con algún otro solitario, soledades que sumergimos en el café e ingerimos en forma de suspiros, o de besos, o de abrazos al desnudo...

Soledades que, de amanecer juntas, parecen volverse más pequeñas...

Volvieron a lavar la plaza
por la mañana,
lo hacen todos los días
antes de que amanezca,
quieren que creamos
que nada ha ocurrido,
que nada ocurrió hace 43 años,
hace 30, hace 14,
la semana pasada, ayer,
y seguramente mañana.

He visto que por ahí andan
la impunidad y el olvido
tomados de la mano
con su caminar arrogante,
y me parece entonces
que el tiempo le ha jugado
una mala broma a la historia,
que ya casi no recordamos sus rostros,
que vamos perdiendo la guerra...

¿Cuánto más durará la mentira?
Si el olor de la sangre
sigue penetrándonos hasta los huesos,
aún se escuchan gritos, metrallas y llanto.
Yo lloro también,
me lleno de indignación y coraje,
y maldigo a las bestias que me rodean,
bestias armadas, azules y verdes,
bestias de cuello blanco
y sonrisa perfecta,
bestias que cotizan la muerte en dólares.

¿Cuánto más vivirán de la muerte,
de nuestras muertes?
Aquí nada pasa, dicen,
y por momentos siento que nos aplastan,
que su ruido se traga nuestras voces
y sus muros ocultan el sol
y las lunas de octubre.

Pero no son más que muros de piedra
construidos con nuestras manos,
las mismas que han construido todo,
que pueden destruir y construir de nuevo.

Y esa sangre que se empeñan en limpiar,
hierve en nuestras venas cada mañana,
alimenta la memoria herida
que impregna de humanidad
cifras y nombres,
y recrea con detalles cada sueño
y cada esperanza.

Me veo luego en medio de la calle,
y te veo a mi lado,
decidido a no olvidar,
a  no perdonar,
a exigir castigo.
Y aparecen ellos, los que ya no están,
aparecen todos, enteros, felices,
marchando hombro con hombro,
abuelos, padres, hijos, hermanos,
mujeres, ancianos, niños, amantes,
el pueblo coreando a una voz
para que el ruido desaparezca,
y comience una nueva canción.



Que ganas de salir de nuevo,
con el brillo de los ojos en alto,
muy en alto,
extendiendo la esperanza como alas
para encontrarte allí, volando.

Levantar los puños apretados
de tanta ira, de tanta pena,
de tantas ganas de verme a tu lado
engañando al frío cada madrugada.

Leer luego las notas en tus labios
y pese a sus obras teatrales
saber de quienes no renuncian
a librar desventajosas luchas.

Nutrirnos con peligrosos sueños
-peligrosos para ellos-
arrancarnos toda amnesia,
las cadenas y los miedos,
tomarnos de la mano y avanzar.

Que ganas de sabernos contentos,
enteros, rebeldes y siempre firmes,
amándonos a media calle,
con los nuestros, con el pueblo.


la noche que comenzó a arder





Esa noche,
las estrellas no brillaron
allá arriba,
lo hicieron abajo,
con los de abajo,
en las miradas indignadas que
arrojaron al cielo sus miedos,
en botellas de vidrio
con gasolina,
para que explotasen
al llegar al sol.

Cada calle acogió su barricada
formada con cuerpos que
cayeron ante rebeldes pasiones,
quemándose en gritos
que se cansaron de que los labios
sean paredes en vez de puertas.

Esa noche,

la marea de actores
reclamando el derecho
de ser sujeto histórico,
se apropió de la memoria arrebatada,
volviéndola el pañuelo que
les protegiera el rostro de los gases
y el corazón de tanto odio.

Hubo fusiles en cada carcajada
que disparó violenta y firme
ante la opresión,
la mentira y la desesperanza,
haciendo tambalear y retroceder
atemorizada
aquella mano invisible
que se dice responsable
del (des)orden imperante,

pero que tiene nombres, apellidos,

y millone$.

La ciudad retumbó,
a punto de derrumbarse,
entre anhelos de libertad,
y por todas partes ardían
ácidos y sueños
bajo la consigna de destruir
aquello que nos destruye.


Esa noche se encendían los fuegos

que entre humos anunciaban

nuevos comienzos...

el I, II, III de la destrucción (:

I.
Asaltemos, con un beso,
ese cielo indiferente,
que llueva la calle
y se mojen los cuerpos,
que se limpie la sangre
y se ahoguen los miedos...

Estallemos, amor,
en gritos libertarios,

que mañana amanece
y quiero que estés conmigo.


II.
Que el primer paso
es la destrucción,
dijimos antes de besarnos,
y el mundo cayó
en incontables piezas.

Se trataba, entonces,
de construir de nuevo.


III.
Girar y encontrar tu cuerpo
en el frente de batalla,
con la locura y las ilusiones
desbordados de tus ojos,
sentirte conmigo,
sentirte entero,
entregándote en el grito
que ha de destruirlo todo,
rabioso, indignado,
¡implacable!

Un día común...

Sucede que, al despertar
y encontrarme en una cama compartida,
me pregunto si conozco a la persona
o si tan sólo sé de su cuerpo.

Me levanto y pienso
qué disfraz llevaré hoy,
o si prefiero, a pesar de todo,
mostrarme desnuda y transparente.

Trago un montón
de noticias podridas,
como cada mañana,
y se vuelve necesario
una dosis de esperanza
lista para ingerir
y continuar...

Salir a la calle
se vuelve un constante encuentro
con monstruos y bellezas
con miedos que se arrojan,
fracasos que se levantan,
y desventuras que ríen,
y no puedo evitar sentirme
a veces en un circo
y otras en un cuento.

Luego regreso,
un poco enferma
por tanto aire de derrota
que se aspira cuando la cosa
no va bien,
pero quizá pensando
que al otro día
se tomarán las calles
y nos curaremos de todo,
hasta de las ausencias.

Bebo un vaso de utopía,
preparo la cama,
me despojo de ropas,
mentiras, dudas,
cansancios,
y frente al espejo
lanzo incómodas preguntas
antes de atravezarlo
y terminar una jornada más...


Él contaba otra historia

mientras ella trazaba un nuevo sueño,

luego las caricias se encontraron,

los conejos llegaron a la Luna,

el Sol azteca envolvió a su hijo

y en algún lugar temblaron las pirámides,

pues el corazón de la tierra

latía más y más con cada respiración agitada

de aquellos cuerpos que se amaban,

por vez primera,

entre los campos de maíz,

como en honor a tantos dioses,

como si fuese la última,

como si el mundo estallara ahí mismo

y abriera su vientre para parir

una nueva era...

Ellos apuntan
directo a la memoria.

Pretenden que olvidemos
que hubo días para soñar,
que esos sueños eran luchas
y que esas luchas construían
un hombre nuevo.

Ahora, dicen,
la cosa es así,
y no hay tiempo ni espacio
-y mucho menos sustento-
para creer y crear lo diferente.

Entonces disparan,
¡bang! ¡bang!
hiriéndonos de silencio.

Y sin embargo,
solo callaremos
cuando estemos muertos.

abril 2011

Yo no sé si era él la causa,
pero sé bien que ese día
amaneció un poco más temprano
y la ciudad lucía un poco menos triste.

Salí cargando revoluciones en el estómago
y una dulce sonrisa que, aunque intentase,
era imposible de ocultar;
y es que, para esas cosas, sigo pareciendo una chiquilla…

Él esperaba con un par de cervezas
para matar el calor,
y su nitidez puesta sobre la mesa.
Luego, a solazarse con lo prohibido.

A desnudar un par de esperanzas en que la cosa cambie,
a curar con besos los sueños rotos y desgastados,
a ofrecer en fluidos otra dosis de fortaleza,
y a entregarse a la confianza de saberse sinceros,
siquiera por un momento.

Después de todo, se trataba de un momento,
y ambos debíamos saberlo.

Él agradece y suspira,
mientras le sonrío, callada, y le amo.

Tomamos entre carcajadas nuestros miedos,
las rutinas, las luchas, las culpas,
las alegrías y las pasiones,
y nos vestimos de nuevo.

Luego, ese juego casi adolescente
de cómplices miradas,
de manos que se buscan distraídas,
de labios que furtivos se rozan,
de no soltar ni una palabra hasta estar solos…

Y es entonces cuando le susurro en silencio,
“no permitas que me enamore de ti…”


¡!

...correr al encuentro del sujeto histórico
en el espejo,
y encontrar al oprimido en el universo del yo
que es NOSOTROS...

calles heridas,
ineludibles testigos
de fracasos,
de agonías,
de fortalezas que tiritan de frío

maldicen al cielo
que pretende verlo todo
desde arriba,
pensándose ajeno,
creyéndose a salvo

árboles que quisieran
brindar un poco de sombra
a quienes cansados resisten
los embates de un destino
que no es destino,
que es consecuencia
de perder la memoria,
de desconocer su historia

piedras que se rompen
ante la mirada taciturna
del niño que pierde su infancia,
que obligado cambia
inocencia por comida

...

mas la noche encierra el rumor
de los hombres que conspiran entre sueños
planeando el viaje que haga
estallar al horizonte en gotas de utopía
y que así el cielo bañe calles,
árboles y piedras,
lavando la sangre de las plazas
y escribiendo la primera línea
de una historia llamada futuro

éxtasis...

...y me sumergí en un espiral de colores
donde cada grito atravesó portales sin retorno,
para terminar quebrada en cada poro de tu piel,
pidiendo refugio en tus ojos,
universo donde comenzar de nuevo...

La luz rebelde se infiltraba entre las hojas hasta acariciar nuestros rostros... Tus ojos, más claros que antes, me explicaban que es cuestión de dignidad, mientras yo sonreía susurrándote un verso que no sé si llegó hasta tí...

En la mesa un puñado de nuevas amistades alzando las cervezas como si llevasen a cabo un ritual; en el viento aún distinguíamos los discursos de unidad y lucha que se empeñan en creer que existen alternativas, y que nos empeñamos en creer que no sólo son discursos; en la memoria dos cuerpos dando vida a lo eterno -que quizá no dure más que algunos instantes-, compartiendo todo aquello que está a su alcance, y que es más de lo que imaginamos, aunque no sea cuantificable; y en el futuro la promesa de que mientras seamos transparentes todo estará bien, de que seguiremos resistiendo pues "no hay de otra" y de que la siguiente ronda irá por nuestra cuenta...

Un muérdago en forma de murciélago, tus manos recibiendo la única flor que consiguió desprenderse del árbol, y la luz rebelde acariciando nuestros rostros deseosos de besarnos...

Ahora estoy segura de que queda mucho por andar...

noche sin tí

Noche,
sinfonías de insectos,
corazones apretados...

cuerpos y soledades,
silencio que es también grito,
profundas respiraciones,
miedo y paz,
monstruos y abrazos...

soles que estando no están,
como tú y como yo,
que sabiéndonos juntos,
nos buscamos
nos lloramos
nos deseamos con angustia

noche,
silencio,
corazones,
anhelos y suspiros,
sacrificios
y más silencio...

te extraño.

diciembre

El invierno se para frente a la puerta,
el frío que azota las ventanas
y los huesos
pasa sin pedir permiso,
igual que la gripe
o que las deudas,
los pies se ocultan bajo doble calcetín
para cubrir los agujeros,
y el piso gruñe cada vez
que se atravieza el umbral
del cuarto a la cocina,
o de la cocina al baño...

El viento es grosero
con niños y ancianos,
mientras la tv anuncia heladas,
y oleadas de crimen,
que si festeja no salga de casa,
que si sale no regrese tarde,
pero ¡felices fiestas!
aunque la cosa no ande bien, dicen...

Afuera la ciudad envuelta
en luces de colores
y pegajosas tonaditas
que vuelven más locos
a los compradores de ilusiones,
a quienes buscan tener
siquiera una noche de paz,
ya mañana se verá qué hacer
con tanta mierda...

Ya llegará el momento de leer los diarios
repletos de terribles noticias,
de ver las carteras y la alacenas vacías,
pero de sabernos con ganas de sonreír,
al menos un poco,
pues seguimos regalándonos
fuerzas para continuar...

A fin de cuentas el frío
y los malos tiempos
se llevan mejor en compañía...

fer y luna (:



...yo sé que la luna no es de piedra,
que se ríe, se asusta y a veces hasta llora,
lo sé porque le gusta que le cuente historias,
y yo se las cuento disque* a cambio de que te cuide
en las noches en que no estoy presente...
y que me platique de vez en cuando
lo que le dices acerca de mí...
:)

*en realidad disfruto mucho de conversar con ella :D

cuando la bipolaridad se posa en el lado menos agradable...

Hoy sé de distancias y de ausencias,
lo cual gesta recuerdos y ansiedades,
luego uno de esos malestares
que no sé bien si están en el estómago,
en la cabeza, o más adentro, más al pecho...

Eso de estar siempre en movimiento
me fascina en el campo de lo teórico,
pero en la vida diaria
suele resultar de lo más cansado...

y busco la caricia que está
a no sé cuantos kilómetros,
el abrazo que no puede ser
desde hace algunos -pocos- años,
o las estrellas que pegué
en ya no recuerdo cuál techo...

para terminar conversando con mis fantasmas
y escupirles los pocos ánimos que tengo,
haciendo notar que algo anda mal,
pero evitando hablar del qué tan mal...

de negocios y esas cosas que no entiendo...

Quesque la moraleja de la semana
-de una semana llena de esas noticias
que a cualquiera desaniman-
fue que vivir ya no es negocio.

Después de algunos tragos,
morir tampoco lo es,
(eso de los cajones,
las ceremonias y las lágrimas
suena a números negativos)

¿entonces?

...

¿Pero yo de qué me preocupo?
si de cualquier forma
soy re mala pa los negocios...

(lo cual no resta fuerza a mi afirmación
de que el capitalismo a nadie le conviene)

:/

...



Besos cálidos y subversivos
forman un camino hasta tu cuerpo,
campo donde siembro las pasiones
que florecen como sueños.

El deseo compartido
dibuja estrellas que brillan en mi piel
con cada abrazo,
con cada palabra que escapa
clandestina...

En el roce de nuestras bocas
encuentran paz tantas blasfemias
que nos rehusamos a callar,
olvidamos que nos matan
y encontramos vida...

Los mundos que forjan estas manos
estallan todos en caricias,
desaparecen el dolor y la incertidumbre,
dejando en nuestra desnudez
un universo de libertad.

Y aparecemos húmedos,
limpios de heridas y de penas,
sabiéndonos llenos de amor,
y sabiendo con eso que cargamos
con la mejor arma de nuestro lado...


divagandooo.. :/

Supongo que, entre los libres
(los que dicen ser libres)
y los de alta moral
(tan así que tienen doble...),
me encuentro yo...

Llena de cuestionamientos,
de constructos sociales,
de imposiciones culturales,
de malas decisiones
y peores interpretaciones...

...a veces me pregunto si la química

puede vencer a la psicología...
pero quizá ni siquiera sea esa
la batalla...

De lo único que estoy segura
es de que no sería congruente
exigir aquello que no estás dispuesto a dar...
y que, aún siendo seres sociales,
no hay relación humana que no genere conflicto.

De cualquier forma,
sé que he decidido
arrojarme al campo de batalla
y crear mis propias armas...

además no estoy sola,
tú luchas conmigo...

Nuestra América

Aquí estamos, hombro con hombro,
los hombres de maíz y de sueños,
los hijos de la tierra morena,
los que vamos descalzos
hacia el futuro nuestro.

Sembramos esperanzas
en campos que custodian dioses emplumados,
cantamos a la lluvia para que baje
y limpie la sangre de nuestras costas,
que se lleve el dolor de tantos siglos,
el llanto de viejos indios.

Somos los olvidados por pertenecer
al tercer mundo,
los que renegamos de esas divisiones
y de quienes se autoproclaman dueños,
e invitamos a las demás naciones
a mirar nuestros ojos llenos de ilusión,
nuestras patrias de colores.

Aquí estamos, los que fuimos despojados
convirtiéndonos ahora en artesanos
de una nueva identidad,
una que parte de conocernos a nosotros mismos
y de sabernos hermanos.

Vamos de la mano de Martí,
de Mariátegui, de Zapata y del Ché,
tarareamos a los Parra y a Víctor,
relatamos nuestras causas y azares
recitando a Benedetti o a Borges,
gritamos a media calle con un pasamontañas
que no pasarán,
que el gigante de las siete leguas
deberá retroceder ante ésta,
Nuestra América.



"
Si en este mundo no hay lugar para nosotros, otro mundo hay que hacer"

...

Tus regaños,
mis imprudencias,
tu semblante siempre sereno,
mi fortaleza rota,
tu gusto por hacerme enojar,
mis juegos de niña,
tu necia costumbre de poner las reglas,
mi estúpida manía de callar,
tu orgullo que no es tan grande,
el mío que sí lo es, aunque se disfrace,
tu fascinación por mis fantasías
y mi necesidad de transmitírtelas.
Tu impaciencia,
mis sentimentalismos,
tu desconfianza en las personas,
mi creencia en que todos son buenos,
tu desencanto del mundo,
mi lucha por uno nuevo,
tu miedo por mi lucha,
mi angustia por tu miedo.
Tus brazos protegiéndome de ellos,
los asesinos, los torturadores,
los que no ven ni escuchan,
mis lágrimas transmitiéndote su dolor,
el de los de abajo, los nadie,
los que no poseen nada...
Tus ojos sobre mí,
mis mejillas sonrojadas,
mis ojos sobre tí,
tu huida,
tu exagerada preocupación
por mi inmadura falta de atención,
nuestra pequeña ilusión en volver cotidiano
el café que compartimos por la noche
y el calor de despertar en la misma cama.
Tus besos,
mis caricias,
nuestros cuerpos, nuestros sueños,
nuestro deseo, nuestra locura,
nuestro amor.

Calaverita al Colectivo Estudiantil en Lucha

La parca visitó al colectivo
e indignada les reclamaba;
"¿Creen ustedes que es divertido
andarlos vigilando en cada marcha?"

"No sé cuando se los llevan
con una madriza o con una bala,
o si me los desaparecen
y tengo que buscarlos en la barranca."

Josué exhaltado le dice,
"tú sabes que no hay de otra,
¡estamos jodidos y desempleados!
y si seguimos sin hacer nada,
con sus reformas igual nos matan."

"Pues dejen les digo que hay quien paga
por cada revoltoso que me acompaña,
y ustedes entienden que en estos tiempos
cualquier dinerito que caiga es bueno."

"Ahí vas con el discurso dominante,
con la mentalidad capitalista,
-dijo burlándose Fezt-
mejor te paso una banderita
y te nos unes a la Red LGBT."

"Tú qué vienes a decirme,
si serás el primero en irte,
no porque sea homofóbica,
sino porque en política no te defines,
no sé si eres del COLESLU,
de la FEU o del PRD,
pero en fin, qué se le va a hacer,
si socialdemócrata tenías que ser..."

"Flaquita, ya no nos espantes,
mejor hay que entrarle al debate,
yo, el Comandante,
apartaré un auditorio
y verás que te armamos un foro."

"Carolus, yo no quiero filósofos
cuestionando mi trabajo,
que si está bien, que si por qué,
¡me cae que sí te llevo hasta abajo!"

Nancy y David se acercan al relajo,
"tú sólo nos estás retrasando,
vete y molesta a alguien más",
"¡pero cuidado con el maltrato animal!"

La Muerte, enfurecida, les grita
"A ver, ya me está cansando,
decidan a quien me llevo,
en asamblea o por centralismo democrático,
de lo contrario yo ahorita me encargo,
y se va conmigo el que gritó ASESINO,
a ver si muy bravo..."

Frank que estaba leyendo
algún poeta maldito,
ahora sí sintió escalofríos,
y empezó con su discursito.
Le habló de burgueses y proletarios,
de la libertad, de un nuevo mundo,
y de luchar todos como hermanos,
y tanto conmovió a la calaca
que con Fer soltó el llanto.

"Mira, catrinita,
-le comenta Fer-
yo sé que tu nos apoyas,
que este sistema también te explota,
que tal si te unes a la revuelta
o nos dejas intentarlo, ya siquiera...
Pa que veas, te prometo algo,
me aventaré un stencil con tu retrato,
así los de arriba estarán temblando
de que la Muerte se ha puesto
de nuestro lado."

:D

borrador...

Había sido un momento esperado, aunque de esas esperas silenciosas y discretas, esas que se callan para no tambalear cosas importantes...
¡Cuántas veces ocultaron su deseo en un recurrente juego que ante los presentes resultaba simpático! Y es probable que en un principio haya sido así, sin intenciones de llegar más allá de un rato de risas para todos. Pero en algún punto de la interpretación, las máscaras fueron volviéndose demasiado reales, ella se sonrojaba y él seguía mirándola, talvez la obra dejaba de ser sólo eso, a tal punto que ahí etaban esa madrugada, cubriéndose del frío con no más que sus brazos...

La noche anterior fue de cerveza y amigos (quizá en parte los tragos les tenían ahora ahí). Entonces, las insinuaciones que, aunque disfrazadas, no tardaron más que ella en desnudarse. Y ahí estaban, dando vida a situaciones antes imaginadas... Besos, caricias, cuerpos en movimiento, abrazos, palabras bonitas... Luego a dormir como si el universo entero descansara en su misma cama. "¡Qué linda noche!" pensó ella.

Por la mañana, ambos toman sus teléfonos celulares y buscan lavar culpas (la belleza no siempre vence a la conciencia...), "hola, amor, anoche no pude llamarte, bla, bla, ten un lindo día, bla, bla..." Se miran, desayunan, y saben que dependerá del azar que aquello se repita. Sonríen dándose las gracias por el "principesco viaje" y se aman por un momento...

.

Que mi boca grite alto, que blasfeme,
que escupa la ira de los oprimidos,
que siga tarareando las melodías prohibidas,
y que logre convertirse en el más puro conducto
entre nuestros besos clandestinos.

Que mis ojos no declinen
ante la barbarie que presencian,
que no pierdan de vista el dolor
de los corazones sembrados en la tierra morena,
que lloren verdades, pero sin nublar el camino,
que descancen cada noche en los tuyos.

Que el ruido no fragmente mis ideas,
que sus mentiras no se impongan al sonido
de la lluvia o de los grillos,
que el silencio no se vuelva otra herramienta de matar
y que tampoco se acurruque en tus palabras.

Que estas manos se transformen
en artesanas de un mejor futuro,
que desgarren el telón que oculta
hambres, fríos y soledades,
que dibujen, con caricias,
en tu cuerpo un "te quiero"

¡Y que mis versos transgredan las distancias!

08/Octubre Día del Guerrillero Heróico


"La revolución no es algo que se lleve en la boca para vivir de ella..."

¿Escuchas, amor, el eco de sus pasos
al tomar las calles?
¿Escuchas cómo empuñan
un fusil, una palabra?
¿Sientes su mirada bien clavada,
decidida a no rendirse, sobre ellos,
sus verdugos?
Ellos, los que no son como nosotros,
se acercan cual bestias hambrientas,
sé que son menos, pero
¿por qué parecen tantos?
¿sientes el odio con el que torturan
cada uno de sus huesos?
¿hueles la sangre? ¿la hueles?
Dime, amor, ¿dónde están los desaparecidos
a quienes aún espero?
¿dónde sus cuerpos, dónde sus sueños?
Cada noche escucho los tanques,
aunque juren que la guerra ha terminado,
y en el silencio del noticiero diario
logro distinguir sus gritos,
esos que bien podrían ser nuestros,
o que ya lo son, pues vivimos también
con un arma apuntando
eternamente a nuestra sien,
¿la sientes?
Tengo miedo, amor, de que
nos dejen sordos, ciegos y mudos,
de que disparen sin que nos demos cuenta.

don't feel ok :/

Ahora imagino cometas que llevan arcoiris en sus colas,
estrellas que ríen, bostezan y bailan,
grillos que cantan para las luciérnagas que
les comparten un poco de su luz,
barcos atravezando las nubes en un grito de
"¡cielos infinitos, a la vista!",
avioncitos de papel que colorean ciudades,
un par de ojos debajo de mi cama
(algún monstruo que no quiere permanecer en el armario),
y duendecillos que molestan a la pequeña Rumi
(la gatita de mi hermano...).

Quizá tome un lápiz, un pincel,
o en su defecto un libro de marxismo...

De lo que se trata es de seguir evadiendo
sensaciones, ideas, vacíos, realidades,


y soy experta en eso de evadir...

:/

sin título

Y de pronto me di cuenta de que nada volvería a ser como antes...

Todo adquiría ahora un nuevo significado, uno mucho más profundo, como el de mis ojos al perderse en los tuyos, o como el mar que baña las costas aún heridas de América, uno más inmenso, como los sentires que se desatan al encontrarse nuestros cuerpos desnudos bajo el cielo que esconde los rostros derrotados de tantos dioses... Un significado que seguiría guardando secretos, como los que de pronto callamos en una sonrisa o en una lágrima, como los que florecen en las selvas habitadas por fantasmas encapuchados con fusiles al hombro cargados de esperanza...

Se habían roto los velos, las distancias, los espejismos... La mentira se volvió tan venenosa que era imposible tragarla, los labios se encontraban, los engranajes chocaban y el telón se venía abajo.
Las calles temblaban bajo un mismo grito y nuestros corazones latían a un mismo ritmo.

Nada volvería a ser como antes. El pueblo había despertado y tú yo estábamos juntos.

(:


...

Me gusta imaginar
que despiertas conmigo.

Que el planeta está un poco menos enfermo,
que no hay soldados en las calles,
y que se ha castigado a los asesinos
de ideales, de esperanzas, de sueños...

Que los mundos no se dividen
en primera, segunda y tercera clase,
que no hay más bombas,
ni víctimas, ni cortinas de humo...
que los dioses dejan de lado sus diferencias
y se largan lejos...

Que caen las fronteras
que rompían familias
y se empeñaban en separar
a una misma raza.

Que cada noche vemos el brillo
de un centenar de estrellas rojas.

Me gusta imaginar que por la mañana,
al abrir los ojos,
estás ahí.

Que nos curamos el miedo,
perseguimos cometas en vez de monedas,
que el ruido calla y la tormenta
-"esa por la que luchamos,
por la que murieron antes"-
limpia cielos, mares y ciudades...

Me gusta imaginar que no hay más cadenas
entre las personas,
ni más distancias entre tú y yo...

Me gusta imaginar
que despiertas conmigo...

Notas de un viaje...

1.-
Desde hace días me siento fuera de lugar, quizá ya creo estar más allá que acá, no lo sé, pero todo parece tan ajeno que no soporto más esta sensación de nula pertenencia. Escribí antes que me parece estar frente a un espejismo a punto de resquebrajarse y que si mis dedos se atreven a tocar algo, por más suave que sea mi caricia, ésto que percibo como realidad caerá trozo a trozo hasta dejarme en medio de inexistentes paredes blancas... y no quiero saber si lo soportaría...

Es probable que vaya a re-descubrir si es verdad que hay una pequeña semilla creciendo en cada uno de nosotros, en él y en mí, pues por momentos el mundo, o lo que yo pretendo que sea el mundo, se reduce a nosotros dos... Y no lo niego, quizá también huyo de cosas -o de personas-, quizá deseo alejarme de algunos círculos viciosos que me es difícil romper. También es cierto que mi deseo a no permanecer callada, a volver de la vida una batalla, a escuchar en los suspiros de tantas personas un "ya basta" y en sus quijadas apretadas leer "Revolución", pueda ser otro de los muchos motivos por los que me marcho.

Nervios, emoción, incertidumbre, ilusión, quizá un poco de miedo...

Todo nuevo viaje trae consigo una agradable dosis de inquietud. El pensar en un lugar prácticamente nuevo, listo para descubrir, un pequeño mundo desconocido esperando que mis diminutos pasos -que creen ser gigantes- corran de un lado a otro sorprendiéndose con cada detalle, como cuando niña en un parque al que visito por vez primera, donde cada juego, rostro, piedra o flor se ve distinto, donde hasta el azul del cielo parece tener otro tono... Y si a ésto le damos el agregado de una personalidad casi caótica y desorganizada, amante de la improvización y la espontaneidad, ¿cómo no sufrir (o gozar) una mezcolanza de sentires previos al primer paso fuera de casa?

Sé que la puerta se cerrará tras de mí y me observará marchar, transmitiendo algún "cuídate", "vuelve pronto" o "diviértete" que dejarán colgando mi hermano y mi madre, y yo sonreiré mirando al sol rojo que irá acompañándome en los primeros momentos... Lo que pase después, es un misterio...

2.-
Lejos de casa, de las rutinas, de los mismos rostros cansados que comparten el andar cotidiano, lejos de las batallas que ya acostumbro librar, entre ellas una violenta distancia que, por ahora, presumo está rota y caen sus piezas en abrazos. Puedo decir que nada extraño, aunque es probable que yo misma me considere exagerada, piense con detenimiento en cada minúsculo detalle y mencione algunas excepciones, pero pareciera que se puede encontrar un sentido de pertenencia en el aire, en los aromas, en los rostros, qué sé yo, lejos de casa y cerca de él...

He dudado saber realmente lo que quiero, lo que busco, lo que hago... he dudado tantas veces saber dónde estoy y hacia dónde voy caminando, y más aún he dudado saber quién soy, pero en ese momento en que las sonrisas, las caricias, los besos o alguna repentina idea se encuentran como cómplices que se saben parte de algo más, pareciera que nada más importa, que el mundo lo podemos transformar dos personas...
Entonces lo miro y en silencio lo invito a construir ese mundo conmigo.

3.-
Y sentir cómo en un adiós queda un trozo de mí...
Cómo en ese beso que aunque se niegue a serlo es de despedida, y en el cual van atados cientos de suspiros, cómo en ese abrazo que lucha por volverse eterno aterrizan las tantas promesas que nos quedan por hacer y que juramos cumpliremos algún día, sin estar seguros y sin que nos importe lo que el futuro nos depare...

Y sentir miedo, miedo de tantas cosas, de la ausencia, de la incertidumbre, de extrañarle más de lo que creo soportar o de que no me extrañe tanto como dice, de que su mundo y el mío resulten incompatibles, y nuestro afán de mezclarlos no sea más que una fantasía de chiquillos que creen que nada es imposible... Miedo de que alguno de los dos deje de luchar por ese mañana que entre sonrisas hemos empezado a imaginar cada noche.

Y luego mirarle y desear poder arrojar lejos todas estas sensaciones, y no ocurrírseme otro sitio a donde huir que su pecho, y llorar un poco, otra vez, y sonreír después de un par de palabras suyas llenas de calma. Mirarle de nuevo y susurrar te quiero, mientras en silencio pido me repita que esto es mucho más que un sueño del que no quisiera despertar, y que cuando despierte estará ahí.

4.-
De nuevo en casa, desempacando esperanzas y cansancios, compartiendo en pequeños recuerdos para las personas más allegadas la magia de la que fui testigo... He perdido la cuenta de los suspiros que se me escapan en el día, creo que son demasiados (y dicen que los excesos son malos)... Dejar atrás un mes de increíbles sensaciones, un mes en el que quizá descubrí más de lo que hubiera esperado, como el convertir unos brazos en hogar o sentir en carne propia el miedo que siembran la injusticia y la impunidad...
Dicen que en el sur la gente vive con más carencias, quizá sea cierto, están un poco más lejos del infierno que resulta la llamada modernidad, hacen parecer que vivir y luchar son sinónimos, son menos máquinas y más humanos... No sé si a eso se le pueda llamar carencia, pudiera ser simple problema de interpretación, yo lo que sé es que esa vida regala más sonrisas.

Entonces suspiro de nuevo y hago un recuento de daños. Me doy cuenta de lo difícil que me ha sido en estos días fijar la atención en algo, cualquier cosa... lo complejo que puede ser desenredar emociones e ideas para colocarlas de forma adecuada entre coherentes letras, a pesar de sentir enorme necesidad de expulsarlas. Será a caso el peso de un problema no resuelto, causado por un imprudente uso de la supuesta libertad de expresión (tan imprudente como necesario...), será que me desacostumbré a lo que tengo aquí después de vivir de forma completamente distinta, o será su ausencia, que vuelve frías las noches y faltantes de un algo gigantesco a los días...

Y ahora llego sabiendo que marcharé de nuevo, que volveré y que, sin saber cuándo, seguramente será pronto. Y es que simplemente he sido hechizada por esas tierras que prometen días mejores, que florecen en una batalla contra el hambre y la desigualdad, que vigilan el andar de gente que no ha renunciado a lo que ama por lo que le dicen otros que debe amar, gente que lleva consigo, talvez sin darse cuenta, un corazón que resiste más. Y regresaré también a buscar sus besos, su calma, a mirarlo cada mañana a mi lado, a sentirme segura por la sencilla razón de saber que está conmigo, que hemos decidido trazar un porvenir...

Sobre el amor...
(o lo más cercano a él que conozca yo)

Que hay que quitarlo
con una buena lija
y desinfectante.

Que es el más fuerte
de los ácidos corrosivos.

Que mejor empeñar el corazón
y guardarlo en un asegurado cofre,
pues no vaya a ser...

Que hay que saber
salirse a tiempo del juego.

Que la historia de éste
-dicen los sabios-,
es siempre la misma...

Que un día vives por ello,
y al siguiente desaparece.

O peor aún,
que es parte de la ideología enemiga,
que en realidad no existe,
que no es más que una reproducción
de su cultura, de sus vicios.
..

Mi único consuelo

es que nunca he sido buena
para seguir consejos...

(Y en cambio,
siempre he sido una soñadora
empedernida)



Fer



(¡Jeliz cumpleaños a mí!)
juar, juar, juar
:)

...que todo está bien

Finjamos por un momento que todo está bien,
que no callamos nada y que no hay por qué gritarnos,
que no hay celos ni malentendidos ni secretos,
que sólo somos tú y yo, desnudos, sin miedos.

Finjamos por un momento que los problemas del mundo
no existen... que no hay abusos ni desigualdades,
no hay cárceles ni puños que atropellen
pequeñas esperanzas, que nadie juzgará un color
o una preferencia, que la lucha por la libertad
no nos cobra con vidas.

Finjamos por un momento que creemos en nosotros,
que tomarás mi mano y construiremos un futuro,
que sigues a mi lado cuando el día despierta,
que lees mis poemas, que no censuro mis palabras,
que sonrío por tí.

Finjamos por un momento que encontramos un refugio,
que lo que escuchamos no son explosiones, son
carcajadas de chiquillos bien alimentados, sin frío...
que paseando por tranquilas calles encontramos la Verdad,
¡y que no está enferma!
pero que sí es contagiosa.

Finjamos por un momento no hay insultos,
que podemos apagar las luces, que son más
las cosas que nos unen a las que nos separan,
que cada persona encontró su estrella, que nacieron flores rojas,
que no volveremos a sentirnos solos,
que todo está bien... que todo está bien.

Finjamos por un momento
que estamos seguros
de que nos queremos...

26 de mayo

Tres años.
Se dice fácil...

Tres años de alegrías y tristezas,
de soledades dulces y amargas,
de vivir nuevas costumbres
y recordar viejos consejos.

Tres años de letras y dibujos
que pretenden exteriorizar
eso que a veces soy incapaz de decir,
de descubrir talentos
y perfeccionar defectos.

Tres años de giros hacia la izquierda,
de puños levantados y estrellas rojas,
de inventar esperanzas y creer en luchas.

Tres años de amores fugaces,
rotos, ensangrentados, eternos.
De noches buenas y días malos,
De llanto, de alcohol, de risas y blasfemias.

Tres años de golpes que no pensé recibir,
de canciones que rompen muros y distancias,
de extraviar los mapas y aprender a improvisar.

Tres años preguntándome quién soy,
disfrutando melancolías
mientras tarareo "Ojalá",
de verme reflejada en la pequeña Mafalda,
de leer a Benedetti (que ya tampoco está)
y dedicar algunos domingos a Woody Allen.

Tres años de extrañar un abrazo,
un "te quiero",
de no saber qué piensas de mí.

Tres años de alzar la mirada
y de sentir el cansancio de gritar al cielo.

Tres años de silencio,
de comprender que no había más
y sin embargo, sentirme satisfecha,
feliz.

Tres años.
Se dice fácil, pero ¡puta!
son tres años sin tí.

08/mayo

Es increíble lo rápido que parece marchar la vida.
Cómo un día uno avanza decidido y seguro hacia cierto destino y de pronto se da cuenta de que no está donde creía, de que incontables circunstancias modificaron los caminos.

No puedo evitar sentirme nostálgica, echar una mirada a las fotografías almacenadas en la memoria, cuestionarme el por qué de tantas cosas que probablemente de nadie dependieron...
No puedo evitar la confrontación de lágrimas y sonrisas cuando en días como hoy pienso en tí.

Los cumpleaños no son momentos para estar triste. Siempre me pregunté por qué no te gustaban. Y quizá no es que no te gustaran, sino que tu personalidad ligeramente existencialista -la cual creo haber heredado- los volvía días de reflexión y de vistazos al pasado...
Preferías que fuera un día tranquilo, que pasara casi desapercibido, lo importante era estar con nosotros...

Me pregunto qué significado puede tener para tí esta fecha, ahora que el tiempo ya no es tiempo y las cosas son tan distintas que yo no alcanzo a imaginarlas...

Me encantaría que pudieras regresar un rato, poder charlar de tantas cosas, comer pastel, darte un cariñoso abrazo y obsequiarte alguna curiosidad de esas que suelo fabricar con mis manos.

Me encantaría haberme levantado hoy y dirigirme corriendo a despertarte con un grito de
¡Feliz Cumpleaños!

Pero aunque los cumpleaños no son momentos para estar triste, tampoco puedo evitar sentir ese hueco en la casa, en la ciudad, en el mundo...


Feliz Cumpleaños.

Lalala...

Lo siento, hoy viajaré a la luna y no estaré disponible.


Resulta que, de pronto, no sé qué hago aquí.

Extraño tantas cosas y espero tantas otras
que cuando miro mis manos, están vacías.

Luego miro alrededor y, a veces,
no logro distinguir rostros,
ni brazos…
(digo, es que por momentos
sólo quisiera unos brazos…)


Ayer salí a las calles a gritar por quienes están encerrados,
por quienes fueron golpeados, por las mujeres,
por los homosexuales,

porque se reconozca al trabajador como sujeto revolucionario...

y hoy las rejas siguen ahí, las heridas se siguen sumando
igual que los desaparecidos,

no como los salarios, que siguen bajando...
y debo confesar que entre los manifestantes

había realmente pocos obreros...

Lo intento, pero hoy no puedo clamar

revolución.
Es otra de las razones por las que ocultaré mi vergüenza
entre las estrellas.

Tampoco puedo sonreír como otras veces,
el mes de Mayo se vuelve insoportable,

Sobran sentimientos,
como sobran motivos,
pero falta inspiración,
como faltan personas…

Entonces colocaré en mi frente
un pequeño letrerillo que diga algo así como
“cerrado por reparación,
disculpe las molestias”,
mientras yo me distraigo volando algún cometa.

Pero no me voy porque deje de importarme el mundo,
sus luchas y sus sueños,
mucho menos porque me esté dando por vencida,
ni ante los villanos, ni ante las ausencias,
solo necesito observarlo todo un rato
desde arriba, desde lejos…


...
Puede ser que mañana

deba dejarte marchar,

incluso que yo misma te lo pida,


pero hoy necesito escuchar

que te quedarás conmigo,

que siempre estarás a mi lado

...

a quienes lucharon antes...

Las cruces no callan
si no existe la justicia,
hay muertos que no están muertos,
que levantan sus puños
en la primera fila de cada manifestación,
que alzan su voz en cada reclamo,
que brillan en la mirada del pueblo cansado.

El silencio de las tumbas
de quienes mueren luchando
no es silencio,
es ira contenida en cada rostro endurecido,
en cada lágrima desesperada,
en cada cuerpo roto que tirita de frío.

El olvido nunca roza sus palabras,
pues hay quienes con ellas riegan sueños
y siembran rojas esperanzas,
las echan a volar en gritos libertarios
que atacan como balas a los que están arriba.

Porque la sangre, la traición,
los abusos y las mentiras,
los presos, los desaparecidos,
el miedo y la hipocresía,
no se borran, no se perdonan,
y los ideales de lucha y resistencia
están más vivos que nunca.

...

Apaga la luz ...


Apaga la luz,
que esta noche cometeré pecados
casi tan graves como el silencio
que legitima a los demonios,
arráncame estos miedos
y desnúdame con la misma crueldad
con que sus botas aplastan los sueños.

Recorre con tu ansiosa boca
cada onírico rincón de este cuerpo roto,
fragmentado en desesperanzas
y cansancios...
conduce mi alma con tus cálidas manos
hasta lo más profundo de este vientre que llora...

Apaga la luz,
pues habrá gritos, blasfemas, gemidos,
no sé si de dolor o de placer,
y no quiero entonces mostrar mi rostro,
quiero ser de nuevo, al día siguiente,
aquella chiquilla que pinta puertas en los muros...

Me olvidaré un momento del mundo,
dejaré de ver a las ideas vomitar desolación
y a las calles ensangrentadas,
repletas de corazones vacíos,
de sonrisas muertas e ilusiones decadentes...

Apaga la luz y sigue...
y cuando terminemos, no la prendas,
abrázame y dime, no sé,
que las cosas van a salir bien...
Me aferraré a oscuras a tu cuerpo,
quizá suspire un par de veces
o me trague alguna lágrima,
pero por esta noche dormiré tranquila...



No sé si vivo soñando...
o sueño que vivo...
o vivo un sueño...

pero sé que a veces
parece más una pesadilla,

que a veces quisiera despertar,
o morir un poco,
o estar segura de que puedo diferenciar
lo real con lo que no...

No sé si estos colores están aquí,
o si yo los pinté,
o si simplemente no existen...

No sé si estas figuras
son como las veo,
o si las distorciono
o si las imagino...

No sé si te busco o me buscas,
si te encontré o te perdí,
si sigo esperando o si me he rendido,
no sé si estás a mi lado
o si eres un recuerdo,
no sé si este es tu abrazo
oel fantasma que sueño...

sé que a veces
parece más una pesadilla,
mas supongo que seguiré soñando.

Y bien, a veces tampoco sé lo que escribo...

Creo


Me gusta creer que creo, y que creo en cosas en que es lindo creer.

Me gusta creer en mi misma, como Lennon, y en su mundo sin fronteras, sin patrias, sin banderas.
Me gusta creer en los hombres y mujeres, y en su poder creador, en que las manos no están hechas para golpear, que tienen puños de caricias listas para defender los sentimientos, que el amor es el móvil de todas las acciones, y que sin él no hay nada.

Me gusta creer en la vida, y en el derecho de todos a poseerla, a disfrutarla, y a hacer con ella lo que venga en gana cuando no hay daños a terceros.
Me gusta creer en un hermoso campo después de la muerte, donde cada alma es una flor o un árbol, creo que mi abuelo sería un viejo y sabio sauce, y que mi padre espera en una tranquila colina con vista al mar a reencontrarse con todos nosotros...

Me gusta creer en que las nubes toman formas para divertirse, que las estrellas brillan para que miremos el cielo y comprendamos que no somos el centro del universo, y que la luna sale para acompañar mis noches de nostalgia.

Me gusta creer en la poesía, en que es posible decir de la forma más bella aquello que está hecho para sentirse.
Me gusta creer en la música, en la pintura, y todas las demás artes, pues ¿de qué otra forma podemos exteriorizar un interior tan hermoso como desgarrador?

Me gusta creer en que la verdad o la libertad no son más que palabras, que no son solo fines a los que anhelamos llegar, que son medios, que son formas de vivir.
Me gusta creer en la memoria, en que no se olvida ni perdona toda esa sangre derramada, en que las cárceles se abrirán de par en par para aquellos encarcelados por defender un sueño, pues me gusta creer que soñar no está prohibido, que es parte escencial de cada ser.

Me gusta creer que crecer es aprender a jugar, que podemos arrojar las prisas y reir,
que mienten los que dicen que siempre llevamos antifáz y nunca somos auténticos.
Me gusta creer en un mejor futuro, pero no pienso demasiado en él, prefiero intentar primero un mejor presente.

Me gusta creer que su sonrisa es diferente cuando está conmigo, que él será esa otra pequeña soledad, como yo, con quien el frío será más soportable, y que un día viajará conmigo a Marte.
Me gusta creer que si en algún momento me marcho siempre tendré a donde volver.

Me gusta creer que no hay batallas imposibles, que ni la miseria, ni la avaricia, ni la apatía pueden con un montoncito de esperanzas. Que cada mañana, la mirada del guerrillero me grita "revolución", y claro, yo le creo.

Me gusta creer en dioses sin religión, quizá en que Zeuz bromea con Alá mientras se acerca una serpiente emplumada.

Me gusta creer en La Habana, en los pasamontañas, o en una Latinoamérica unida, me gusta creer que ese fantasma sigue recorriendo Europa... y Asia, y Africa, y el mundo entero...
Me gusta creer en la estrella roja y en la unión de pueblos, como en la unión de cuerpos,
y creer que sus labios también susurra mi nombre, que también me busca cada noche.

Me gusta creer en mí, en tí,
y en el sin-sentido de la vida...

Libertad



Como un sueño interminable,
como una historia sin final,
como un grito sepultado,
hoy me acordé de tí.

Me acordé de tí
y dije tantas cosas
que antes callé,
blasfemé por cada vez
que no me atreví a mirarte,
que entre incertidumbres
me dio pánico correr
para alcanzarte...
No más...

Vuelvo a ver tus colores ondear alto,
imponentes y hermosos,
cautivando juventudes
rebosantes de ilusión, de fuerza,
aunque quizá carentes de estrategia,
o sólo de futura convicción...

Tú te arrojas decidida
a luchar por tus delirios,
no sé si estás loca,
si tu desesperación es tanta,
o si no distingues los abismos...
pero prefiero creer
que tu naturaleza es rebelde
y que con tus besos clandestinos
nos contagias...

Entonces,
con los puños apretados,
decididos e impacientes,
con la mirada clavada en el cielo
como asesinando a dios,
y con un mar de palabras
llenas de pólvora,
susurro tu nombre en un verso
y abandono todo.

Hoy quiero buscarte.

Soñando lo posible
-que antes fue imposible-,
forjando la misma historia
-aunque en realidad sea otra-,
y rompiendo en gritos
tantos silencios que sepultan,
si vivo, viviré por tí.

...

Ahora que ya no existen dioses,
que el amor se alquila
y no hay sonrisas gratuitas...

Ahora que la verdad es dictada
¿o manipulada? por la ciencia,
que nos hemos olvidado del mundo,
que dejamos de mirar estrellas...

Ahora que las caricias llegan por correo,
que nos inventamos sentimientos,
que las relaciones comienzan
y terminan con un "click"...

Ahora que han muerto las ideologías,
que han caído los muros de piedra,
pero seguimos separados por fronteras,
que la rebeldía es síntoma de desorden emocional...

Ahora que las guitarras lloran
y nadie las escucha,
que la música deja de ser oxígeno
para volverse plástico del más barato,

Ahora que el pasamontañas
se vende en tiendas de disfraces,
que las zurdas y las diestras cierran tratos,
que aprendemos consignas de los anuncios espectaculares...

Ahora que ser humano es ser una herramienta,
que entre basura y militares se mueren las calles,
que padecemos el virus del miedo
y los niños ya no juegan...

Ahora que no puedo contener el llanto,
que mis manos impotentes tiemblan,
que suplico cada noche por tu abrazo
y que no sé donde buscar respuestas...

¿Y qué más hacemos
que aferrarnos a lo poco que nos queda?
resistir... luchar... resistir...

fer y el principito :3




ha ha ha :)

A veces es difícil seguir soñando, pero
vale la pena.

Llevo ya algunos días en la ciudad... Admito que eran más las ganas de continuar "turisteando" que las de regresar, aunque es lindo volver a ver esos rostros familiares, volver a los debates, a los efusivos saludos y despedidas diarias, a recorrer con otra mirada las mismas calles, los mismos autobuses y el mismo camino de la cama al baño...

Pero también me resulta triste llegar y que todo siga igual... ¿Pero qué esperabas?, continuamente me digo, ¿a los obreros en el poder? ¿una revolución? ¿no más pobreza? ¿que de pronto la gente está informada? ¿que la universidad es un verdadero estandarte democrático y libre de caciques? ¿que los profesores imparten excelentes clases o, ya de menos, que asisten a ellas?... ni que te hayas ido tantos siglos...

Resulta que estos últimos días ha estado lloviendo y generalmente me gusta la lluvia, la disfruto más que cualquier otro clima, pero algo le ha dibujado un rostro triste, un perfil bajo, algo le ha dejado sin voz... ando preguntándome qué podrá ser, y me detengo en algunos supuestos... quizá ese imaginario social que el 2010 resultó traer implícito, quizá el que mis relaciones sentimentales parezcan más una bola de estambre perfectamente enredada y repleta de nudos, quizá que pronto se cumplirá un año desde el último tango y que vamos para tres sin que deje de sonar el réquiem, quizá porque siguen sumándose los días desde que mi perrita se fue y ya no hay quien me reciba gustosamente cuando llego por la noche, o porque el periódico anuncia las mismas grises noticias (sin que falten las negras), o porque hay momentos en que lo siento tan lejos teniéndolo tan cerca y otros en que al sentirlo cerca descubro lo lejos que está...

Y en veces como estas es que me gusta detenerme a pensar un momento, ¿o a no pensar?, ya no sé, pues sigo observando mis pies dirigirse a casa, izquierdo, derecho, izquierdo, derecho... y siento cómo las gotas que caen forjan una diminuta máscara sobre mí, mientras intento convencerme precisamente de tener la mente en blanco, pero ¿a quién engaño? en cada suspiro hay un mundo, hay pequeños fragmentos de esperanzas color rojo, hay centenares de preguntas dispuestas a atacar, hay guitarras que se prostituyen y guitarras que cantan sin miedo, hay vidas que olvidan vivir y luchas que devuelven la vida, hay libros llenos de teoría y analfabetas llenos de sabiduría... y claro, siempre está ese susurro que repite y repite su nombre...

Entonces vienen a mi mente fragmentos de canciones, de memorias y de sueños, y maldigo el tinte melancólico con que termino impregnando todo cuando creo preferir desaparecer un rato, alejarme de mi cuerpo y de lo que conozco, respirar aire puro al menos por un par de segundos, antes de volver a gritar promesas y apretar con fuerza la mano de la que espero carisias, para adquirir ese valor que tanto anhelo, con el cual sé que puedo eliminar de mi repertorio la sensación del miedo...

Así es, pues, que llego a casa y me desvisto de tantas dudas y punzantes ideas antes de dormir, no sin preguntarme cómo es que ellos, los "malos del cuento", pueden dormir tranquilamente... y cómo es que resisto noche tras noche esperando su abrazo, su sonrisa, y la calma que me obsequia...

Olvidé qué era lo que quería compartir...