miércoles, 27 de septiembre de 2017

Desvelo III

Me cuesta trabajo administrar mis 《te extraño》y que no se me escurran por la piel.

Resaca IV

Traigo conmigo una canción de abril en tres tiempos. En tres porque las dicotomías resultan en reducciones absurdas y tu cuerpo y tu ser se me presentan en, al menos, tres dimensiones. Ausencia, combate, futuro.

Noches de luna

https://www.youtube.com/watch?v=OFfKAhdtO8o


:(

Ojalá una pudiera aliviar los dolores del mundo, las desesperanzas que por las noches acaban con nosotros y especialmente la aparentemente perfecta pero triste inercia con que despertamos al día.
Ojalá pudiera arrancar en caricias los otros dolores, los personales, los que estallan de pronto rompiéndonos el pecho y perforándonos la piel. Los de los viejos fantasmas y las nuevas ausencias, los dolores, pues, de la vida y de la muerte.
Porque una quisiera que las personas y el pueblo que ama no pasaran nunca por malos ratos.
Pero las palabras no son analgésicos. Si acaso, dibujan contornos difusos en la inmensidad de sensaciones. Y quizá tampoco sería justo arrebatarles ese trocito de humanidad que habita también en los dolores.
Al final solo podemos, o intentamos, demostrarles que la tristeza compartida se vuelve rabia y fortaleza. Que ahí estamos, luchando juntos, también en las más íntimas batallas.
5/11/2016

Día de muertos (2016)


"Los muertos, nuestros muertos, como dueños del tiempo, no obstante la variedad de opciones, se sienten mejor cuando son convocados por el presente."

7 años #SME


Que la infamia no se nos vaya nunca de la memoria.
Que cada herida, cada lágrima y cada golpe recibido
puedan devolverse con la misma firmeza
con que se hizo frente a la mentira,
la cárcel y la sentencia de muerte,
y con la misma ternura con que se venció 
al miedo, la angustia y la incertidumbre.
Que la rabia de siete años
siga desbordándose en las plazas,
en las calles y en la humanidad 
de esos hombres y mujeres dignas,
para que nunca más exista una noche como aquella
y para que todo eso que nos han arrebatado
resurja pronto en las manos del pueblo. 
Que no se nos olvide tanto odio
para poder reconocer siempre de qué lado está la vida.
Pero, por sobre cualquier cosa,
que la heroica resistencia electricista
cale hondo en el México profundo,
que su terquedad para forjar caminos
se vuelva ejemplo en estos días de ceguera,
y que sus rostros solidarios sean la invitación
para avanzar juntos hacia una patria distinta,
otra, para todos(as).


10/10/2016

Desvelo II

Curémonos juntos de la mortal desesperanza.

11/10/2016

miércoles, 26 de octubre de 2016

Resaca III

Mi mano sobre su espalda,
las palabras flotando todavía
en el humo que cubría el comedor,
los planes para mañana y
las tantas reuniones pendientes.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Viaje III

Una sabe lo que ama ahí donde se le desborda la vida...
en los trazos, en las luchas, en tu cuerpo.

Desvelo I

Llegas por la noche y en silencio
como llegan los recuerdos, las ausencias
los dolores,
llegas como un trago de licor
encendiendo los sentidos,
y me desbordas el canto
y el río que habita mi cuerpo.
Y llegas también como la incertidumbre
de no saber si estoy haciendo lo necesario,
lo suficiente, lo mínimo indispensable.
Pero hoy no eres eso, nada de eso,
porque te encuentro en mi sonrisa,
en mi sur, que es mi guía,
y porque tomas con ternura estas manos
que no se cansan de tejer sueños
y de amasar el barro con el que vamos
andando y construyendo.
Llegas como luz de luna,
y me basta con mirarte a mi lado.

14/09/2016

miércoles, 25 de mayo de 2016

Resaca II

Tengo el cuerpo lleno de ti. Te sudo, te lloro, te sangro e incluso te respiro. Me arranco trozos de piel y encuentro la tuya debajo. Mis ojos ya nos míos, se asombran y se espantan entre las pupilas con que ves doler al mundo. Mi voz, que en realidad nunca ha sido mía porque canta y grita las pasiones colectivas, hoy se acurruca en tu garganta y se vuelve humo para rozar tus labios. Brotas de cada poro, y mis manos no pueden sino recrear tu cuerpo en cada espacio vacío que me asfixia por no tenerte.
Te abrazo como abrazo la idea
de una Patria libre, entera
y para todos,
de una Patria Grande
construida desde abajo
donde descansemos
los besos, las miradas,
los fusiles, las batallas.
Te abrazo en esa misma lejanía
y algunas noches me dueles lo mismo
que este pueblo tantas veces malherido,
y acurruco entonces el anhelo de tu cuerpo
junto a la promesa viva de esperanza y amor profundo,
que de tanto en tanto desborda las calles y las plazas
para cubrirse de banderas
y futuro.


22/mayo/2016

Resaca I

Siempre hay una forma literaria de rompernos el alma en un amor y en un cuerpo que quién sabe si existe...


8/abril/2016

La liberación femenina y la lucha de clases, primeras reflexiones

El tema de la lucha de las mujeres se ha vuelto enormemente controvertido y ha estado cubierto de velos que impiden la cabal comprensión de su importancia no sólo para alcanzar la igualdad política entre “los ciudadanos” (que dicho sea de paso es imposible lograrlo en su totalidad sin un cambio en las estructuras), sino para la propia construcción de una sociedad sin opresores ni oprimidos. Así, a pesar de la cada vez mayor participación y protagonismo de las mujeres en el conjunto de movimientos sociales, persiste en muchas organizaciones políticas y sindicales, y en distintas corrientes del movimiento obrero y popular, la idea de que la lucha contra la opresión de género es secundaria o se resolverá mecánicamente como resultado de otra(s) lucha(s), esta(s) sí, prioritaria(s). Al mismo tiempo, en la mayoría de las organizaciones y movimientos feministas existe una interpretación de la lucha por la liberación de la mujer sumamente institucional, situada en un marco de respeto al Estado y las relaciones capitalistas. Ambas posiciones se convierten en obstáculos igualmente graves pues desvían la perspectiva de lucha y/o atrasan la toma de consciencia de las mujeres respecto a sus propios intereses.
https://www.facebook.com/notes/fer-poetiza/la-cuesti%C3%B3n-de-la-mujer-desde-la-lucha-de-clases/1354122734614579

Viaje II


El universo en una caricia, un susurro, una palabra, un pedacito de utopía y de esperanza. 
El universo en su beso, su abrazo, su cuerpo y su sexo. El universo en mi piel, en mi pecho, y abajo, entre mis piernas. 
El universo en un instante que, cuando es nuestro, es eterno...


Una vez más, mi respeto y solidaridad con el SME

El día 30 de enero, se cumplieron tres años de que la Suprema Corte de (In)Justicia de la Nación (SCJN) negó al SME el patrón sustituto. Al estar ahí, compartí con ellos ese amarguísimo sabor, ese momento de desconcierto total en el que por un momento parecía que no había más que hacer. Vi a los compañeros preguntándose unos a otros qué seguía, sentirse como al principio, cuando el infame decreto de extinción les arrebató el sustento de vida a miles de familias, cuando parecía que no se les dejaba nada. Y sin embargo no, la dignidad y el coraje nadie se las quitó, y al igual que en 2009, decidieron desobedecer la sentencia de muerte y casi inmediatamente volvieron a llenar las calles de la Ciudad de México para gritar que nadie más se liquidaba. Y volvió a ser claro: la solución será política. Y volvió a ser claro: sólo de ellos dependía.
Hoy se difunden declaraciones del titular de la Secretaría de Energía afirmando el acuerdo con el Sindicato. Y ocurre en medio de una absurda agitación interna (y externa) que pretende extender la idea de que la resistencia costó cara, de que el gobierno otorgó, de que se acepta el marco privatizador. Y pienso que hay que decirlo, nadie les ha dado nada, sin la resistencia no habría acuerdo (ni organización sindical). Y ocurre en pleno contexto de brutal destrucción de derechos, de total entrega de los recursos, y de incapacidad de la izquierda revolucionaria para promover una defensa unitaria de todo ello. El SME no es responsable de la contrarreforma energética, menos aún cuando se ha dedicado a asesorar y a organizar a miles y miles de usuarios contra los altos cobros, a explicarles las devastadoras consecuencias de la política del régimen para invitarlos a luchar juntos.
Y me atrevo a afirmar que estos seis años han bastado para identificar al enemigo y plantear ahora que el regreso al trabajo es un paso, que es necesario tomar conciencia de que bajo estos gobiernos seguirán ocurriendo similares o peores despojos en cualquier momento y a cualquier otro sector (o a ellos mismos), que la lucha es por la renacionalización de la industria eléctrica, y más aún, por que el pueblo trabajador sea quien tome en sus manos el control de sus recursos. Por supuesto que esto no está definido en este momento. El regreso al trabajo implica tremendo esfuerzo y creatividad para echar a andar una cooperativa y al mismo tiempo, como ellos han insistido, ser solidarios con las causas del pueblo y continuar la lucha por mejores condiciones laborales y de vida para cada uno de las y los trabajadores...
Lo inmediato, creo, es combatir el desgaste físico y psicológico de seis años de resistencia del que se aprovechan propios (en nombre del “derecho a informar” que en todo caso pareciera “derecho a desvirtuar”) y extraños. Es reafirmar que son ellos, los que aguantaron lo inimaginable, quienes en todo caso tienen la última palabra, quienes pueden erigir alto cualquier proyecto, quienes seguirán escribiendo su propia historia, y quienes incluso tienen la posibilidad de irrumpir en el escenario político nacional y ser punta de lanza en la articulación de esfuerzos, de iniciativas, de alternativas construidas desde y para la clase obrera. Hago esta pequeña reflexión porque considero que también quienes hemos acompañado este proceso tenemos responsabilidad de poner todo tipo de herramientas al servicio de los compañeros, sólo así se podrán dar pasos conjuntos para frenar la embestida contra el trabajo, la tierra, los recursos, la vida. E insisto, sé muy bien que a esto le queda mucho tramo por recorrer y que el propio camino es incierto, y discutamos, cuestionemos, pero sobre todo, vayamos con ellos (aprendamos con ellos)...

31/enero/2016

Viaje I

Y reconozco el profundo amor por la vida cuando mis manos, en pleno ejercicio de su libertad, llenan tu cuerpo de ternura y de utopía, cuando el abrazo nos sumerge en el sueño militante que amanece con la certeza de que lo podemos todo, no importa cuánto duela, lo transformaremos todo.

19/enero/2016

Gramsci acerca de los festejos de año nuevo:



Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí año nuevo. De ahí que odie esos Años Nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión. Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas. Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los Años Nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1192 y 1490 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un Nuevo Mundo, para entrar en una nueva vida. Así la fecha se convierte en una molestia, un parapeto que impide ver que la historia sigue desarrollándose siguiendo una misma línea fundamental, sin bruscas paradas, como cuando en el cinematógrafo se rompe la película y se da un intervalo de luz cegadora. Por eso odio el Año Nuevo. Quiero que cada mañana sea para mí Año Nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me sienta borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor. Ningún disfraz espiritual. Cada hora de mi vida quisiera que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas. Ningún día de jolgorio en verso obligado, colectivo, a compartir con extraños que no me interesan. Porque han festejado los nombres de nuestros abuelos, etc., ¿deberíamos también nosotros querer festejar? Todo esto da náuseas.
[1º de enero de 1916, periódico Avanti! (recogido en el libro Bajo la Mole – Fragmentos de Civilización); traducción tomada del sitio gramscimania.info.ve]

lunes, 2 de noviembre de 2015

Calaverita OPT :)

En el parque del Refugio
estaban los compañeros
preparando los discursos
para los próximos eventos.

De pronto una mujer
hecha de puro esqueleto
llegó a escuchar atenta
la lectura de algún texto.

Entre sorpresa y algo de miedo
alguien se atrevió a cuestionar
"disculpe, ¿de dónde viene?
no vaya a ser un agente estatal..."

Indignada, la calaca,
dijo que se los iba a llevar,
"¡Cómo voy a ser policía,
yo sí tengo dignidad!"

Los jóvenes militantes
se estremecieron aún más,
¿pero y si la pobre muerte
tan sólo se quiere organizar?

"Entonces sea usted bienvenida,
puede quedarse a la reunión,
somos de la OPT
y ¡queremos la revolución!"

Muy seria, esta Catrina,
les dijo que está de acuerdo,
pues ahora con tanta reforma
le han quitado todos sus derechos.

Contó que en tiempos recientes
está cansada de tanto trabajo,
y está pensando seriamente
en formar un sindicato.

Este México está convertido
en un inmenso panteón
con miles de desaparecidos
y tremenda represión.

Los compañeros la invitaron
a la siguiente manifestación,
y ya prepara sus consignas
contra todo tipo de opresión.

viernes, 30 de octubre de 2015

"Palabras a granel"

Un día me desgarrarán la piel el montón de emociones que llevo dentro. Estoy segura. 

Es como si me exigieran ser nombradas y plasmadas con su hermosa o terrible figura. Pero es tal el desorden y son tantas y tantas que simplemente llegará un día en que no puedan permanecer más ahí y revienten cada uno de mis poros. 


Entonces escurriré la vida en grito, en canto, en soledad, tristeza, en rabia -digna rabia-, en miedos, dudas, esperanzas y muchos, muchos colores. Y cada una contará cientos de historias y realizará cuanto trazo le plazca. 

Y aunque supongo que yo ya no seré yo, ellas seguirán invocando tu nombre de madrugada.

lunes, 12 de octubre de 2015

11 de Octubre

Hace seis años, ellos decidieron resistir, y resistieron.
Resistieron lo indecible, resistieron la calumnia,
los gases y los toletes, las rejas,
el hambre, el sueño, la lluvia,
lo resistieron todo,
los miedos, los dolores 
y los fríos más personales.
Dieron lecciones de solidaridad,
de dignidad y de entereza
a propios y a extraños,
a quienes venían a contarnos el rumbo de la historia.
Y demostraron eso, que la historia se escribe
en lágrimas, sangre hirviendo y mucho coraje,
que se escribe andando, 
y tropezando y levantándose 
y reconociéndose en el otro que también resiste.

Hace seis años decidieron resistir, y resistieron.
Resistieron al más terrible odio de clase,
a la muerte que significa subordinar la vida 
a la acumulación, al despojo y la ganancia.
Y en sus consignas, en sus zapatos desgastados
por aguantar de pie, y en su incansable puño izquierdo
está el reclamo de una patria lastimada,
ultrajada,
pero igualmente dispuesta a luchar por su existencia.
En sus gargantas se mezclan las voces
del México profundo, del abajo que se mueve,
de más de un centenario de experiencias
del pueblo trabajador.
Y se apropiaron de la calle y de las plazas
para llenarlos con su luz y con su fuerza,
para izar la bandera proletaria
y defender el derecho y la justicia.

Hace seis años decidieron resistir hasta vencer,
y vencieron.
Vencieron haciendo paciente camino sobre su actuar,
golpeando juntos, pensando juntos, estando juntos.
Vencieron entendiendo que la victoria es un proceso
que se construye, y que al fin, después de tanto,
está por concretarse. 
Pero en realidad vencieron en el momento
en que como hombres y mujeres se rehusaron
a aceptar el exterminio de las bestias que desde el poder
pretenden imponer,
y vencieron encarnando la esperanza compartida
en un mundo distinto, fraterno, libertario.

domingo, 30 de agosto de 2015

Desaparecidos


Es más que un rostro,
una voz,
un joven
o una mujer,
es más que un compañero
-o compañera-
lo que nos duele.


Es esa larga lista
de ausencias sin nombre,
sin cuerpo,
sin motivo.
De ausencias encendidas
que somos todos
y cada uno de nosotros,
y nosotras.


Son los años
las risas
y los abrazos pendientes
que nos han arrancado
con la más terrible crueldad
de tiempos que pensamos enterrados,
que maldecíamos en voz alta
porque aquellos dictadorsitos
están muertos,
o deberían estar muertos,
¡porque deberían ser sus muertos!


Es la eternidad de cada segundo
de espera,
es permanente noche negra,
fría, hostil,
sin padre, sin hermano,
sin hijo, sin sus ojos.


Es el vacío en la casa,
en el aula, 
y en la humanidad que se carcome
con el odio que se los llevó
a no sé donde,
a ningún sitio,
a la tristeza.


Es la sangre que recorre 
la historia de los de abajo,
porque, ¡carajo! 
siempre es nuestra sangre.


Son los golpes, las balas,
la angustia,
las uñas arrancadas
y la impunidad encarnada
en la mujer desnuda, ultrajada.


Es esta vida,
esta maldita vida que sabe a muerte
y que nosotros no hemos elegido
ni estamos dispuestos a aceptar.


Es el miedo de andar las calles,
de no encontrarles,
de desesperar demasiado,
de aguantar demasiado,
de exiliar la esperanza,
de no encontrarles, 
de no encontrarles.


Es más que un rostro,
una voz,
un joven o una mujer,
es más que un compañero
-o compañera-
lo que nos mantiene aquí,
lo que nos vuelve aliento,
consigna, pancarta, memoria.


Ocurre que hemos aprendido
que la justicia hay que arrebatarla
y sepan bien, haremos justicia.

jueves, 9 de julio de 2015

ñeeh...

Yo hubiera preferido no enamorarme.
Disfrutar de los encuentros ocasionales,
beber el último trago y
arrancarme el frío con otro cuerpo.

Andar sonriendo con besos
de mundos distintos
y hundirme en la carne
sólo por ser carne.

Después de todo también
se encuentra refugio
en la maravilla de tener una mirada
clavada en los pechos
y cientos de historias
para los ratos de respiro.

Lo que digo es que hubiera preferido
vivir el encanto de amar un instante
y luego olvidarme;
reír, mojar mi cabello,
buscar mis zapatos
y luego olvidarme.

Y no. La cosa es ligeramente distinta.
Tu voz, tus manos y tu sexo
vienen cargados de sueños,
de derrotas y esperanzas
que yo quiero compartir,
y no puedo evitar abrazarles tan fuerte
hasta sentir que me penetran
por cada poro de esta piel
desnuda y frágil.

lunes, 6 de julio de 2015

Todos los pueblos contra la "austeridad"


Todo el tiempo, en todo espacio,
esos fueguitos de los que hablaba Galeano 
arden con tanta fuerza que nos recuerdan
que la vida está ahí; resistiendo, existiendo,
ondeando con coraje y alegría
sus inmensas ganas de 
quebrar con un apabullante NO
los espejismos del dinero y de la sangre,
de alzarse digna y tomar el mundo
-o los mundos del mundo-
y trazar su propio destino.

Todo el tiempo, en todo espacio,
esos fueguitos nos recuerdan
que ni el peso de tanta derrota
nos apaga la esperanza.


jueves, 4 de junio de 2015

Cumpleaños.


Un año más y aún camina conmigo niña-Fer. Aún viajan conmigo
viejos fantasmas. Aún no sé, a ciencia cierta, a dónde me dirijo.
Pero aún soy feliz.

sábado, 30 de mayo de 2015

"Te quiero porque sé que es imposible."

Pensarte conduce, 
inevitablemente,
a las banderas que cubren
las calles de mi pueblo
herido y amedrentado
pero de mirada digna;
a las palabras que escribo
en una barda
o en tu piel desnuda;
y a la esperanza fracturada,
pero viva,
de saberse entero
aunque duela. 

Conduce
a ciertos callejones sin salida,
callejones de mi alma que
no es más que la incertidumbre
de no saber si habrá un mañana
para compartir contigo,
para construir con todos. 

Al panfleto y la consigna
como alimentos necesarios
para alcanzarnos libres,
para amar-nos libres;
conduce al beso que se arroja
al alcohol y los cigarros
y a la canción que a deshoras
nos recuerda la utopía.

Pensarte conduce,
inevitablemente,
a descubrir mis manos 
sobre mi propio cuerpo,
dedicándote gemidos, temblores
y un húmedo silencio que
pretende explicarlo todo,
pretende que sepas
que te quiero compañero
y te quiero, compañero.

lunes, 6 de abril de 2015

Te extraño.
Y con ello quiero decir
que extraño mis manos
en tu cuerpo,
mis ojos en los tuyos,
tu sexo en el mío.

Extraño tu carne y tu silencio,
ese silencio roto sólo por el placer.

Te extraño en mi boca,
en mis senos,
en mi palabra,
en mi presente.

Extraño tu voz precisa
y mi urgencia de estar en tu cama,
tu olor penetrándome por cada poro,
por cada orificio, por cada sueño
nacido del abrazo nocturno.

Te extraño, te digo,
y me refiero también
a que extraño nuestras humedades
derramadas en una sábana
de espasmos y utopías.

03/04/2015

miércoles, 31 de diciembre de 2014

2014 - 2015

La verdad es que yo también cargo un puñado de buenos deseos para el año que inicia. De este 2014, yo también me quedo con múltiples instantes que, aunque personales, están impregnados de las coincidencias en tiempo-espacio. Hice viajes que materializaron con más fuerza la solidaridad, la camaradería y la esperanza en que juntos -todos, todas- podremos, pues queda todo por hacer y lo que está en juego es la existencia misma.

Viví mi fragilidad en más de una ocasión y acompañé dolores ajenos, volviéndolos propios, intentando gritar(le) que aunque libremos nuestras propias batallas, no estamos solos/as. Dejé cosas sin hacer, palabras sin decir, tristezas sin llorar. Llené mi cuerpo de placeres y de heridas, sentí escapar el corazón un sin número de veces y vomité nostalgias como si me hubiera bebido todo el amor del mundo. Hubo resentimientos y desconfianzas, malentendidos, decepciones, y la constante necesidad de re-definirme, de re-afirmarme, aunque eso signifique aprender a perder.  Volví a convencerme de que la familia no es aquella que comparte tu sangre, que esa sangre no garantiza una mano o un hombro, que, en cambio, vamos conformando otra familia, más auténtica en mi caso, mientras trazamos nuestro camino. En ese sentido y con ese cariño presencié la emotividad y la combatividad con que los electricistas en resistencia cumplieron cinco años de haberlo desafiado todo, haciendo posible el centenario de un sindicato que continúa escribiendo la historia de las y los trabajadores.

Rabié, quizá como nunca, al darme cuenta de la brutalidad de las bestias que ostentan el poder. Sentí miedo, coraje e impotencia por el asesinato y la desaparición de los compañeros, que puso sobre la mesa el asesinato, encarcelamiento y desaparición de muchísimos más, que resquebrajó el telón que impedía mirar al México plagado de fosas clandestinas. Pero supe que eso no debe más que convertirse en fuerza para seguir luchando, para seguir gritando, marchando, organizando y construyendo.

En fin, que yo también cargo un puñado de buenos deseos, pero a veces esos están de más. Se vienen tiempos difíciles, se recrudecen los golpes, brotan obstáculos por aquí y por allá, y sin embargo, me queda la confianza en que los pueblos oprimidos sabrán hacerse dueños de sus propios destinos, de que podemos convertir la necesidad de la unidad en posibilidad de concretarla. Y sé que este país -como todos en el mundo-, es tierra fértil de resistencias que florecen gritando que están decididas a tomar el cielo por asalto.

Que en los próximos meses, nuestras manos sigan dando forma a esa historia colectiva que ha de engendrar un mundo nuevo, otro y diferente. Para todos y todas, salud y revolución social.

lunes, 13 de octubre de 2014

La voz de la resistencia

A los compañeros que he convertido en amigos y camaradas, que me han enseñado a vivir la solidaridad y la fraternidad, a los que he acompañado en lágrimas, a los que han contribuido en mi formación militante, a aquellos con los que he compartido una parte de su vida, una marcha, un dolor, una esperanza, un proyecto de transformación profunda. A las y los trabajadores que con su decisión de resistir continúan escribiendo la historia del Sindicato Mexicano de Electricistas.

Mientras exista resistencia
en este país herido
de impunidad y de muerte,
no todo tendrá sabor a derrota.

Se gesta en lo profundo
el rumor de la victoria,
y anida, por ejemplo, en esa voz
que no se calla, que exige,
que reclama,
y que está pronta a cumplir
su centenario.

En esa voz de rostro digno que
hace cinco años decidió
hacer frente a cualquier embate
para adueñarse de su historia
y su futuro.

En esa voz solidaria
que resuena en las calles y plazas
del corazón de la patria,
y que corre, con luz y fuerza,
por las venas de los oprimidos.

La voz que rabia, grita, canta, llora,
que no se rinde, jamás se rinde.
Porque sabe que a pesar del dolor y la tristeza
será protagonista y transformadora,
será quien entone el venceremos.

Y en esa voz nos encontramos todos,
acompañando, luchando,
construyendo con barro y desde abajo
la garganta que ha de ser camino
a otras mañanas.

Por eso, que se escuche alto
la voz del Mexicano de Electricistas,
que avance firme enarbolando
la justicia y el derecho,
que forme parte de la lluvia
que ha de limpiarlo todo.

Que sean ustedes, compañeros,
los que escriban la última palabra.

¡Viva el Sindicato Mexicano de Electricistas!

viernes, 10 de octubre de 2014

:(

En medio de una patria mancillada
de campos ensangrentados,
y ciudades consternadas,
la impunidad pasea desnuda
por escuelas convertidas
en silencioso cementerio.

Las voces de los diarios y TV
continuan aplastando como pueden
la indignación que habla con pancartas,
y cuando estas son bastantes,
los gorilas con tolete se presentan
al servicio del dinero.


Hay días en que es difícil
arrancar el amargo sabor de derrota
de los labios que, sin embargo,
no quieren cansarse de gritar.
Es difícil mantenerse firme
ante tanto golpe que nos arruga el corazón.

Y para no morir de tristeza,
yo me abrazo a la esperanza
y a tu cuerpo.

Ayotzinapa duele.

jueves, 25 de septiembre de 2014

A mis compañeros

Me gusta la gente que lucha,
que no se calla,
que se indigna y no soporta
la injusticia.
Los que endurecen la quijada
y dignifican la palabra,
los que se saben protagonistas
de esa otra historia.
Los que dudan y cuestionan
en voz alta, siempre en voz alta,
los que no ponen excusas
para hacer lo que les toca.

Me gusta la gente que lucha,
que entiende que toda causa
y toda trinchera
es válida,
que sale a la plaza
y toma las calles.
Los que no piden, exigen,
hacen, conquistan, arrebatan.
La gente que llora,
se duele, se desespera,
pero nunca se rinde.
La gente que explica, paciente,
que escucha y debate
y se enciende para defender
su argumento.

Me gusta la gente que lucha,
que extiende el abrazo
solidario,
que pinta paredes,
pega carteles,
discute en el barrio,
en la escuela o en la fábrica.
Que se decide a
RESISTIR,
se reconoce en los otros,
que tiene memoria,
que aunque sienta miedo
-porque se puede sentir miedo-
sigue avanzando.

Me gusta la gente que lucha
sin importar el tamaño del monstruo,
que se organiza, que construye.
Me gusta esa gente
a la que llamo desde el fondo
compañero, compañera,
camarada.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Si se me escapa la sonrisa en su mirada al encontrarnos de frente, si en su voz brillan palabras como solidaridad, dignidad, organización o congruencia mientras nos bebemos esperanzas, memorias, utopías… Si de pronto caen las ropas cual si fueran esos inútiles y vergonzosos muros que, tarde o temprano, habremos de tumbar, y nos acercamos con la dulzura con que se acercan los pueblos, arrojados a la trinchera del deseo y de la defensa de la verdad, esa verdad que es llanto de la historia. Si de mis manos nace la ternura cuando (nos)tomamos las armas y los cuerpos, y nos elevamos tanto que desde allá, muy arriba, ondeamos la roja bandera. Si entre nosotros no hacen falta discursos porque los besos vienen cantando que la vida es eterna en cinco minutos, y se nos escurre esa vida en cada poro y en cada lucha…

lunes, 1 de septiembre de 2014

Al que se fue

Al que se fue
     -y al que está-.

No te conozco,
apenas sé tu nombre,
no sé, a ciencia cierta,
lo que hiciste.
Pero ellos te llaman camarada,
siguen un camino que dejaste,
abrazan el recuerdo
de tu ejemplo.
Por eso te escribo,
un poco tarde, es cierto,
te nos has ido.
Y hablo de nosotros
porque un camarada
pertenece a ese pueblo
que lucha día a día,
que resiste y se organiza,
que va sembrando el mañana
que será de todos.
No te conozco,
apenas sé tu nombre,
pero levanto la bandera
de tus causas,
y vivo y lloro la partida
de quien fue dignidad
y congruencia.
Te escribo hoy, camarada,
porque el futuro es urgente,
pero el futuro, sin memoria,
no existe, engaña.
No te conozco, pero
ya siento que te conozco,
que en el dolor de quien se queda
está la experiencia
que la joven militancia busca
para entender que es tiempo
de salir de las trincheras.
Por eso te escribo, camarada,
para que sepas que lo hecho,
lo vivido y lo andado
no fue en vano,
que quienes nos quedamos
alzaremos tu libro,
tu palabra y tu fusil,
porque esto es una carrera de relevos.
Y conozco a otros que se quedan,
que les dueles, que te cantan,
y a él, a ellos, hay que admirarles
la entereza, e invitarles a seguir,
recordarles lo que saben:
La lucha es siempre.
No te conozco,
y podrías ser cualquiera
de los que se han adelantado,
pero hoy te escribo
porque como otros han dicho,
los que mueren por la vida
no pueden llamarse muertos.

(Y te escribo también
para decirle a él
que aún hay mucho por hacer.)

¡Hasta la victoria
SIEMPRE!

martes, 8 de julio de 2014

Memoria histórica


Es cierto, a veces parece que andamos sobre derrotas, pepenando viejos sueños que no se alcanzaron. Nos llenamos de miedo y de silencio, de hambre y de tristeza, y le contamos a los niños que nos han ganado la guerra.

Pero más allá de la tristeza, está la rabia, y más allá del silencio, nacen las voces de los pueblos, que si cantan juntos, cantan alto. Digo que la historia avanza y empuja y reclama, pero lo hace por los miles que la mueven a ella.

Se trata pues de no pensarnos solos, de mirar al otro, al otro de nuestro tiempo y al otro que ya no está, pero es. Se trata pues de aprender a conocer y re-conocernos, de transformarnos al transformarlo todo.

Y pienso también que la memoria histórica es el grito primigenio, el más doloroso y sangrante, quizá, pero el más puro grito de lucha por la vida, seguro...

(Que esto es una carrera de relevos.)


lunes, 2 de junio de 2014

Y volar.

En vísperas de cumplir mi primer cuarto de siglo.

martes, 6 de mayo de 2014

06 Mayo

Cada día trae consigo la necesidad de definirse. De mantenerse en pie aunque las piernas tiemblen, de aguantar lágrimas y manoteos mientras encontramos la cura al virus de la desesperanza.
A veces una quisiera quedarse siempre en un abrazo, guardar todas las estrellas, mirar todos los amaneceres, estar en cada sitio donde se requiera, como si no nos cansáramos, como si siempre se avanzara. Una quisiera poder hacerlo todo.
Luego llegan las nostalgias con sus respectivas dudas. Y no hay que detenerse mucho a pensar en lo sencillo que era planear una huida, o en lo poco que duraban las tristezas, o en el tamañito que tenían aquellos monstruos propios.
Hay que convencerse a cada rato de seguir rompiendo silencios, aunque la voz se quiebre, de seguir arrojándose, aún si una llega a perder todas sus piezas, de seguir amando aunque el miedo sea tal que lo vomitamos por cada poro...
Es eso, es necesario definirse y asumirlo, aunque se dejen tantas, tantas cosas...

Y hoy todo esto me parece terriblemente triste.

miércoles, 16 de abril de 2014

recibamos el mañana...

Déjame besar las voces
que desde tu garganta
claman por utopías.

Quedarme a dormir en tus pupilas
cuando las dejes descansar
del dolor del mundo.

Guardar entre mis poros
la fuerza esperanzada que
contiene cada uno de tus dedos
vueltos puño.

Colgar el corazón
en la cabecera de tu cama
para limpiar el miedo y la tristeza
de creernos diminutos y vencidos.

Déjame arrullar tu sueño
con suspiros que nacen abajo,
abajo en nuestros cuerpos
y abajo en nuestra historia.

Y quedarme en tu abrazo
lo que dure esta noche,
que el futuro viene
venciendo incertidumbres,
y yo quiero amarte antes.

lunes, 7 de abril de 2014

Vuelvo

Vuelvo a aquel beso,
a la mirada transparente
que prometía quedarse,
al primer dolor de pecho
con sus primeras lágrimas
engullidas casi a fuerza.

Al dulce verso
de alto grito,
a la poesía desnuda
que abraza discreta
y a sus tragos helados
de maldita ausencia.

Vuelvo al sentimiento
de rebeldía primigenia,
a la melodía compuesta
hace tantas voces
pero recién entonada
por mi insomnio.

A la inmensa negrura
de luna nueva,
acompañante en vela
del terco recuerdo
de manos conocidas
y rostros anónimos.

Vuelvo al lienzo en blanco
a la tristeza de volver
siendo distinta,
a la sana imprudencia
de cuestionarlo todo,
incluso tu cariño.

Y vuelvo a tu cuerpo,
y tu cuerpo es siempre.

martes, 1 de abril de 2014


"...si una mujer y un hombre son igual que aviones de papel."

viernes, 21 de marzo de 2014

"Sin clavarse."

Quizá no he entendido
que la carne es carne,
y que el sexo por sí mismo
no requiere excusa
o explicación.

Quizá me sigue pareciendo poco
que el movimiento de los cuerpos
deje a un lado la dialéctica
transformación
de lo inferior a lo superior,
y que tras el calor,
los besos, las caricias,
el sudor y los gemidos,
pretendamos ser los mismos,

como si ese grito se perdiera,
como si ese grito no rasgara
la fragilidad del diario,
como si los gritos no fueran
el preludio de algo nuevo,
otro, distinto.

Quizá no me trago 
esa constante advertencia
de no permanecer,
de tener prohibido quedarme
en uno u otro cuerpo,
en uno u otro abrazo,

de tener que regresar 
por donde mismo,
cuando siempre pierdo los caminos.

No me quedo, es cierto,
pero me voy distinta,
y dejo sueños sembrados
por si de pronto 
alguien quisiera cosecharlos
y algún susurro me invitara a volver.

lunes, 27 de enero de 2014

Hay un "te extraño" que no quiere salir de la garganta y no deja pasar otras palabras...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Amanece con hambre y frío,
con las ilusiones escondidas
debajo de las cobijas,
con los vidrios empañados,
lo mismo que las promesas
de un mañana sin dolor de huesos
y sin deudas.

El noticiero con su somnolienta voz
adorna las verdades
-las terribles verdades-
con luces de color y caramelos,
aunque las luces no enciendan
y no haya caramelos para todos.

Los zapatos arrastran su lamento
antes de salir de casa
para abordar el torbellino cotidiano
de cansancio y resignación,
del "así son las cosas",
del "no pasa nada".

De rato en rato, alguien
desvía la mirada al cruzar la calle,
y encuentra a un par de chiquillos
jugando con latas,
o a viejas señoras tejiendo sonrisas.


Y pensamos que así transcurre la vida,
que así termina otro año,
que nos queda compartir el pan
y abrazarnos a nuestros sueños fracturados.

Pero el frío y el hambre vienen siempre
con un rumor ligero y disperso, en principio,
y arrojado y violento si las horas pasan.

Es un rumor que crece, silencioso,
cuestionando la desesperanza,
que abre las cortinas y arranca las cobijas,
que, no sabemos cuando, nos empuja fuera.

Y se acurruca en los cristales,
en el diario, en las calles,
en los niños y en los ancianos,
y se vuelve grito, y rabia,
y se comparte en el pan
y en el abrazo
del nuevo año.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Venceremos

Avanzan, es cierto,
avanzan por encima de todo
y de todos,
y caemos, berreamos,
gritamos, golpeamos,
corremos, callamos,
desesperamos, luchamos,
y pareciera que nada pasa.

Duele, en serio que duele,
pero no hemos sido derrotados,
ni tu generación ni la mía,
la rueda de la historia no para,
la guerra aún no termina,

y en los surcos de tus manos,
y en tu mirada cansada,
está el susurro que aguarda paciente
la marcha de otras manos
y el despertar de otras miradas.

Escucha, escucha,
que entre tanta sangre
y tanta muerte,
el futuro viene entonando
el venceremos.


(En un contexto de verdadera contrarrevolución, de desánimo e impotencia de los compañeros, él se negaba a creerse derrotado y yo me abrazaba a su esperanza.)

jueves, 10 de octubre de 2013

Cuatro años de resistencia


Nosotros no seremos
olvido ni derrota.
No seremos amarga
desesperanza
y mucho menos
tumba silenciosa.

No seremos los que bajen
la mirada, ni los puños.
No alimentaremos
nuestras gritonas bocas
con sus mentiras,
ni permitiremos que 
nos arrope el miedo.

Nosotros resistimos.

Somos movimiento,
somos caudal de historias,
somos la herida abierta
de un pueblo entero.

Resistimos.

Somos 4 años,
somos 100 años.
Somos razón y fuerza,
LUZ Y FUERZA,
somos torrente de justicia
y el rostro de la dignidad. 

Somos héroes anónimos
avanzando en marcha
hasta la victoria. 
Y no estamos solos.

Resistimos
y venceremos.
Venceremos, compañeros.

viernes, 20 de septiembre de 2013

-.-

Qué dirías si
por un ratito,
te invito a olvidarnos
de tantas penas,
de tanto ruido.

Si te propongo
tomar mi mano,
y salir volando
por la ventana.

Para mostrarte que
caer no duele tanto,
que es hacia arriba,
y que es despacio.

Que nuestros miedos
no son tan fuertes,
que en un abrazo
desaparecen.

Qué dirías si
te invito a convertir
nuestro suspiro
en motivo pa' estar vivos.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Tal vez guarda en su pecho una estrella fugaz.
Por eso es instante y su piel se viste con breves recuerdos,
casi imperceptibles, casi perfectos.
Siempre ha sido esa deliciosa charla, el trago anhelado,
el consuelo que buscamos de vez en cuando,
el poema que leemos de madrugada y que nos encanta,
aunque por la mañana no podamos recordar ni una línea.
Es ese momento lleno de vida que sólo un buen fotógrafo podría presumir de haber capturado. Y a veces se cansa de eso, y se pregunta cuándo eligió -o, más precisamente, si eligió- serlo. Y en esas noches en que uno se sirve sus culpas bien heladas, guardaba silencio y soñaba con ser algo más que un suspiro.

martes, 10 de septiembre de 2013

Extrañando(te)

Hay momentos en que
se vuelve inútil decir "te quiero",
o "te extraño",
por encontrar vacía
esa combinación de letras,
ltras mudas, frías,
insensibles,
y resulta tragicómico
esa búsqueda de contenido,
cubriéndolas con más letras,
acomodándolas entre esta
y aquella línea,
o después del punto,
o antes de tal frase.

Una sencillamente calla,
descubre otro tipo de silencio
-y de distancia-,
se llena de impotencia,
y de rabia, y de ternura,
y de fragilidad,
aunque no salga trazo ni verso
alguno.

Y una quiere, sí,
y extraña, extraña mil veces
por cada respiro
y otras mil por cada manoteo
enfurecido
por entender lo pequeñitas
que resultan a veces las palabras.

martes, 18 de junio de 2013

Jóven combatiente

En la memoria
ese joven combatiente,
sonriente,
atrevido,
encarador al destino
y a la muerte.

Prensa en mano
de la escuela
a la fábrica,
de la fábrica
al barrio,
volante aquí y allá,
queriendo crear tormentas.

Va encontrándose en su hermano,
y no habla del futuro,
porque el futuro
está en su rostro.

Se equivoca, quizá,
de estrategia,
de táctica,
de teoría;
se desespera,
arriesga, se arriesga,
y seguramente
se olvida del imposible
que es correr
delante de la historia.

Pero lo hace porque decide,
decide ser, estar, transformar
-y no muchos lo hacen-,
y reclamar el derecho
no para él,
para NOSOTROS;

y carece de nombre
porque en él,
somos todos.

Y cuando uno recapitula
al final de la jornada,
sabe que él es
imagen de esperanza
para nuestros pueblos que,
rabiosos y adoloridos,
con hambre de respeto
y de autodeterminación,
igual que él -o ella-
son jóvenes
y son combatientes.

Y cae, como caen
nuestros pueblos,
y renace y se levanta,
como nuestros pueblos,
con otras manos,
otros brazos,
y otras alas, surgidas
de otras cosechas,
pero bajo esa verdad
-quizá la única-
de ser todos los rostros
y todas las voces
que cantan
a un nuevo amanecer.

jueves, 13 de junio de 2013

Una no se desprende del todo
de simpáticas cursilerías
que aprende cuando niña,
y levanta la mirada y los brazos
pretendiendo alcanzar una estrella,
pa bajarla y dejarla en tu almohada,
junto a una pequeña carta
entintada con suspiros,
luego hacer "como si nada"
(o como si todo)
y sentarse en una orilla de la luna,
impaciente, observando,
hasta que tu sonrisa delate
que descubriste mi "te quiero";
voltear entonces y encontrarte,
en la otra orillita de la luna,
extendiéndome tu mano
pa irnos juntos a dormir...

martes, 11 de junio de 2013

Discusión política


(Proponiéndole un Grupo de Estudios Revolucionarios
a nuestro simpático amigo monstruo... Esto después de una
interesantísima discusión política que puede ser un paso
positivo a definir las demandas de estos pobladores...)

domingo, 21 de abril de 2013

sábado, 13 de abril de 2013

Espérame

Espérame, amor,
que amanecerá de nuevo
entre nuestros cuerpos
y habrá café caliente
para compartir,

que las conciencias
también despiertan,
abren bien los ojos
y se "desamodorran" con nosotros.

Verás que brotan los frutos
de ese trabajo de tantos años,
de tantas manos,
de tanta historia,

y que las plazas se llenan
y en las calles se canta,
que podremos encontrarnos
en el rostro de toda esa marea
rebelde y gritona
que hace tambalear al mundo,

verás que las sonrisas
nos mantienen juntos,
que si tomas mi mano
este puño que mantengo en alto
se vuelve invencible.

Espérame, amor,
que quedan tantas caricias
como sueños,
y ambos saben a esperanza,
a roja esperanza.

Se nos escurrirá
el cansancio de la mirada,
y nos re descubriremos
enteros, firmes,
y amados,

y la lucha continúa
pues (nos) vivimos,
y encontramos en ello
el mejor motivo para estar de pie,
para avanzar a ese futuro
en el que florezcan nuestros besos.

Espérame, amor,
que cuando el sol del nuevo día
aparezca entre nuestros cuerpos,
yo tendré que agradecerte
cada uno de estos momentos.

viernes, 29 de marzo de 2013

amar es combatir


habría de pensar

en la consigna transitoria
que te lleve de tus brazos
a mi abrazo,

o presentarte la propuesta
de un comité de besos
que organice la ternura
y promueva un nuevo encuentro,

quizá invitarte a leer
la declaración de mis suspiros
pa abrir una discusión
entre nuestras miradas,
de cerquita, más cerquita,

habría que hacer entonces
huelga de dudas y de miedos,
y agrupar tus sueños
con los míos,

tomaré la palabra
para que mis manos expongan
su principal y única demanda;
hacer de tu cuerpo
su bandera,

pues que una cosa quede clara:
amar es combatir,
y viceversa,
por eso,
luchemos, compañero.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Me aferro a tu abrazo
pretendiendo que todo está bien,
que los años no nos han cambiado,
que ni la vida ni otros cuerpos
podrían borrar lo que tus lágrimas
y mis manos, cosecharon

Me aferro y digo,
quizás me miento,
que eres esa misma transparencia,
que soy la misma niña
-tal vez con más heridas-,
que eres esa pequeña planta
que se rehusó a soltar su rama
y caer, caer, caer...

Me aferro a ese recuerdo
de nuevas amistades
y dos amantes,
al te extraño y al te quiero,
a un mar parido en una pincelada
y a los kilómetros de ausencia
y de instantes...

Es que me aferro a eso,
a seguir siendo tu instante
y tu circunstancia,
y a que esos sueños que
sembré en tu piel
cuando olvidé el camino,
jamás se marchiten...

Y me aferro a tu abrazo,
o siquiera a tu sexo,
pues puede que sólo quede la carne,
pero, al final, puede que la carne sea todo...

domingo, 17 de febrero de 2013

¿Ya conocen nuestra prensa?


A veces tantos pensamientos retrasan el sueño, y conociendo mi enorme facilidad de llegar tarde, le advertí que esperara 15 minutos, y al fin cerré los ojos para no faltar a esa cita. Habíamos acordado encontrarnos detrás del templete del mitin central, así que llevé mi bandera y algunos ejemplares del más reciente número de nuestra prensa, por si acaso podía vender o sacar algún contacto, que en realidad no me parecía prioritario en ese momento, yo simplemente quería verlo. Amarré mis agujetas y di un salto a ese extraño torbellino lleno de puertas, ventanas, y peligrosos agujeros en las paredes (peligrosos porque juegan con el viajero y lo mandan lejos, lejos, entre lo oscuro y lo desconocido), y bueno, no estoy segura -nunca lo estoy, no termino de comprenderlo- de cómo elijo por donde salir y a qué lugar llegar, pero supongo que esta vez algo tenía que ver el que muy, muy dentro de mí, repetía una y otra vez que mi destino era donde él estaba. Luego, lo de siempre: como si me introdujera en una licuadora junto a un montonsito de luces, ruidos, colores, calores, lluvia y seres -o cosas- sin forma, y cuando presentí que faltaba poco, ¡demonios!, un maldito ataque de tos que al parecer desvió el curso, por lo que tras un corto pero aterrador temblor, y un golpe en la cabeza, aterricé en un extraño pastizal. Pretendí levantarme en seguida y pasar desapercibida, al menos mientras vislumbraba algo conocido o intentaba orientarme, lo que de por sí me es casi imposible. Bien, pues eso de pasar desapercibida no resultó tan complicado. Había una multitud de no sé qué criaturas, que entre gruñidos parecían soltar consignas o algo parecido. Eran de muchos tipos, pero todas con un oscuro pelaje, unos profundos hoyos en vez de ojos y unas muy delgadas patas, los había con cuernos, con alas, con brazos cortos y largos, con dientes, chimuelos, con horribles colmillos, y de muy diversos tamaños, aunque la mayoría pasaban los 3 o 4 metros. No sé decir si fue más fuerte el temor o la intriga lo que sentí al ver tantas de esas criaturas aglutinándose alrededor de una plataforma natural, formada por rocas tan lisas que reflejaban el brillo de las estrellas, y como en estado de espera, pero me fui acercando lentamente y cuidando de no pisar sus delgadas patas. Cuando estuve lo suficientemente cerca, me detuve y aguardé intentando descifrar lo que decían, hasta que un jaloneo en mi espalda me provocó un tremendo sobresalto. Una de esas criaturas trataba de sacar mi bandera de la mochila, él jalaba y refunfuñaba, y yo, del susto, caí de espaldas soltando un fuerte grito que provocó que más de ellos se acercaran. Realmente no sabía qué hacer, por un momento me encorvé y cubrí mi cabeza, pero ellos parecían inmersos en otro asunto, discutiendo a regañadientes, por lo que poco a poco me fui incorporando. Ni cuenta me di del momento en que la bandera salió de mi mochila, hasta que uno de ellos la levantó y me la dio, supongo que amablemente (me cuesta trabajo pensar en amabilidad cuando recuerdo esos profundos pozos donde debiera haber ojos). Ellos continuaron hablando, y fue cuando ocurrió lo más extraño de la noche, me percaté de cómo iba entendiendo lo que decían, hasta que sus gruñidos se volvieron claras palabras inteligibles, y así me di cuenta de que hablaban de sus problemáticas, de elaborar un pliego petitorio y de que sin organización no llegarían a ningún lado. ¡Vaya! Tras escucharlos en silencio, tratando de imaginar su situación particular, me levanté y le pregunté a uno de ellos si podía yo intervenir en su discusión. Parecieron aún más intrigados que yo, pero abrieron su círculo y me observaron atentos. Partiendo de esa última aseveración de ellos acerca de la importancia de estar organizados, compartí las experiencias a las que nos enfrentamos en nuestra dimensión, que al parecer no son muy distintas, toqué rápidamente la situación en los distintos países, y les platiqué un poco de la resistencia del SME... ¡El SME! ¡El mitin! ¡Mi cita! Creo que hasta ese momento volví a sentir segura mi vida, porque comencé a inquietarme por la hora, preguntándome si él seguiría esperándome o si quizá pronto fuera a amanecer y se desvanecería la oportunidad de verlo... Oh, pues después de un momento en que pensé todo ello, saqué de la mochila un par de ejemplares de El Trabajo, y se los ofrecí (¿ya conocen nuestra prensa?). Luego comencé a hablar disparates, como ocurre cuando me pongo nerviosa, pero finalmente apunté el contacto de uno de ellos. Ahora pienso que debí haberme quedado a discutir más, pero temía que los portales se cerraran, así que me marché, no sin antes proponerles una nueva reunión en la que pudieramos platicar más tranquilamente (es decir, que no esté tan cerca el amanecer...). Me arrojé de nuevo al torbellino que me recuerda a una licuadora, y en el camino pude ver de lejos el mitin central y el templete, y sé que también lo vi a él, o al menos lo sentí, pero con el tiempo en contra tuve que volver a mi cama. Cuando desperté no recordaba prácticamente nada, pero hace rato, él me mandó un mensaje para decirme que estuvo buscándome en el sitio acordado. Eso me hizo revivir la madrugada y, bueno, ya habrá tiempo de contarle todo esto. Creo que lo invitaré a que vayamos juntos a discutir con esas extrañas criaturas.

jueves, 27 de diciembre de 2012

2012

Una se mira entonces a medio campo de batalla, y toma sus armas pa enfrentar lo inevitable, aunque a veces no se está segura, se cuestiona, se arrepiente o duda, pero al final siempre se decide por dar un paso más, por esperar otro ratito, por confiar una "última vez", y empuña por ejemplo su esperanza ante la afirmación de derrota, o su garganta gritona ante el silencio cómplice. La verdad es que una no sabe de estas cosas más que lo que ha aprendido en viejos cuentos y en canciones, pero sabe que hay que responder cuando la historia es quien pregunta de qué lado estamos, y hay que negarse a ser piedra muda, ciega y sorda, resignada a aguardar su final. Por eso es que toma ese pedacito de valor que descubrió hace tiempo, cuando enfrentaba a los monstruos escondidos bajo la cama, y avanza, lento quizá, y no sin tropezones, pero avanza, murmurando aquella consigna que le regaló un camarada electricista: "es cuestión de dignidad". Y una sabe que así es, e incluso no sólo eso, una sabe que es la vida contra la muerte, que son la belleza, la libertad, los sueños, que nos lo estamos jugando todo, como también sabe que es una empresa gigante para alguien tan pequeña, pero... no se está sola, aquí y allá hay quijadas apretadas y puños trabajadores que se alzan, hay un montón de sinceras utopías que exigen un mundo otro y se deciden a arrebatarlo a las bestias, a los dioses, al destino, o a quien sea que se ponga en frente. Y hay que tener bien clarito eso, no estamos solos, y cuando una esté blandiendo su rabia puede estar segura de que habrá otras, y otras, y cada vez más. Lo más lindo es cuando una se reconoce en esos otros, o cuando se encuentra otro corazón ahí, a un ladito suyo, en la primera línea de combate, de la barricada, y entonces entiende que amar y luchar, en este instante, tienen el mismo significado.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

14N

Hoy se escribe
con H de Huelga,
y con mayúscula porque
estamos en pie,
mirando bien en alto,
gritándole hasta a dios
-a su Dollar Dios-
que nadie nos mueve.

Hoy, con H de Huelga,
comenzó el día más temprano,
impaciente por sentirnos
desbordar la rabia
que por tantos años
han querido que guardemos.

Hoy, con H de Huelga,
inundamos calles y plazas
apretamos el orgullo en la quijada
y nos mostramos tan humanos
que reclamamos el derecho
de estar vivos.

Hoy, con H de Huelga,
nadie calla, nadie llora,
nos olvidamos del frío
y transformamos el hambre
(que solía ser la H de nuestra Historia),
en conciencia, 
conciencia de CLASE,
ondeando la bandera
de todo aquel que sabe que nada existe
sin sus manos, sin su cuerpo,
sin su fuerza de trabajo.

Hoy, con H de Huelga,
nuestro paro dignifica,
lo hacemos temblar todo,
golpeamos sus bolsas
de valores y de miedos,
¡que recorten sus mercados!
que de nuestra sangre
ya no extraerán sus millones.
 

lunes, 29 de octubre de 2012

Y cuando estemos otra vez,
tú, yo, y esas ganas de que todo estalle,
hablando del pueblo, de luchas,
de ese mundo que hay que cambiar,
no por necedad ni nostalgia
sino por responsabilidad histórica,
habríamos de preparar una insurrección
que comience en tu abrazo.

Las miradas se encargarán
de la labor de agitación,
silenciosas y sinceras,
ayudándose de nuestras manos
re-conocerán el terreno
y sabrán ir avanzando.

Luego, armándonos de besos,
quebraremos toda fortaleza
que aún sostengan las dudas,
los miedos o los malos recuerdos,
para tumbarnos desnudos
en la misma barricada.

Y entre gritos, llantos, risas,
lo tomaremos todo,
nos tomaremos todo,
para empezar a construir el mañana,
el nosotros

y juntos, seguir hablando
del pueblo, con el pueblo,
de luchas, en las luchas,
y de ese mundo que hay que cambiar
porque ya hemos cambiado el nuestro


Él es terremoto
en un pequeño mundo.
Aún hoy,
después de tanto,
de tiempo, de llantos, de cuerpos,
sigue estremeciendo
con una palabra, con un abrazo
con esos ojos verdes
transparentes como siempre,
y, como siempre,
sin darse cuenta
de que es terremoto
en un pequeño mundo.

¿cuándo?

¿Cuándo agotamos
de nuestras miradas
esa dulce y apasionada
complicidad?

¿Cuándo olvidaron
tus manos, o las mías,
la forma clandestina
de encontrarse?

¿Cuándo nuestras piernas
debajo de la mesa
dejaron de inquietarse?

¿Cuándo perdonaron
nuestros labios
esos besos con los que
endeudamos tantos días?

¿Cuándo los abrazos
se volvieron distraídos
ante el reclamo del
"te extraño"?

¿Cuándo bebimos
la última gota
del placer compartido,
para buscar otros tragos,
otros sabores?

¿Cuándo cerraré esta puerta
atreviéndome a cambiar
el destinatario de mis versos?