jueves, 9 de julio de 2015

ñeeh...

Yo hubiera preferido no enamorarme.
Disfrutar de los encuentros ocasionales,
beber el último trago y
arrancarme el frío con otro cuerpo.

Andar sonriendo con besos
de mundos distintos
y hundirme en la carne
sólo por ser carne.

Después de todo también
se encuentra refugio
en la maravilla de tener una mirada
clavada en los pechos
y cientos de historias
para los ratos de respiro.

Lo que digo es que hubiera preferido
vivir el encanto de amar un instante
y luego olvidarme;
reír, mojar mi cabello,
buscar mis zapatos
y luego olvidarme.

Y no. La cosa es ligeramente distinta.
Tu voz, tus manos y tu sexo
vienen cargados de sueños,
de derrotas y esperanzas
que yo quiero compartir,
y no puedo evitar abrazarles tan fuerte
hasta sentir que me penetran
por cada poro de esta piel
desnuda y frágil.