sé de puños apretados,
jueves, 8 de marzo de 2012
Mujer
sé de puños apretados,
martes, 6 de marzo de 2012
vivir es sinónimo de luchar,
se siembra esperanza
se cosecha futuro,
y hay una canción para cada mañana
como una ventana para cada muro.
La memoria es el lente permanente
por el que nos miramos,
vestimos la diferencia
reconociéndonos al desnudo,
y la sonrisa sincera
es el más cálido refugio.
El puño que se alza surge
del encuentro de dos manos
que construyen,
que se escriben en los ojos,
llenos de amor y de rabia,
el motivo que hacía falta.
La luna se bebe a besos,
y el sol arde en cada piel,
nos jugamos todo en un te quiero
olvidando que podemos perder.
En el mundo de la dignidad,
no hay flor que se agache
al morir el día,
el cielo aguarda por nuestro asalto,
las copas se alzan con alegría,
y a media plaza los niños pintando
la nueva historia,
pintando el sueño.
lunes, 3 de octubre de 2011
por la mañana,
lo hacen todos los días
antes de que amanezca,
quieren que creamos
que nada ha ocurrido,
que nada ocurrió hace 43 años,
hace 30, hace 14,
la semana pasada, ayer,
y seguramente mañana.
He visto que por ahí andan
la impunidad y el olvido
tomados de la mano
con su caminar arrogante,
y me parece entonces
que el tiempo le ha jugado
una mala broma a la historia,
que ya casi no recordamos sus rostros,
que vamos perdiendo la guerra...
¿Cuánto más durará la mentira?
Si el olor de la sangre
sigue penetrándonos hasta los huesos,
aún se escuchan gritos, metrallas y llanto.
me lleno de indignación y coraje,
y maldigo a las bestias que me rodean,
bestias armadas, azules y verdes,
bestias de cuello blanco
y sonrisa perfecta,
bestias que cotizan la muerte en dólares.
¿Cuánto más vivirán de la muerte,
de nuestras muertes?
Aquí nada pasa, dicen,
y por momentos siento que nos aplastan,
que su ruido se traga nuestras voces
y sus muros ocultan el sol
y las lunas de octubre.
Pero no son más que muros de piedra
construidos con nuestras manos,
las mismas que han construido todo,
que pueden destruir y construir de nuevo.
Y esa sangre que se empeñan en limpiar,
hierve en nuestras venas cada mañana,
alimenta la memoria herida
que impregna de humanidad
cifras y nombres,
y recrea con detalles cada sueño
y cada esperanza.
Me veo luego en medio de la calle,
y te veo a mi lado,
decidido a no olvidar,
a no perdonar,
a exigir castigo.
Y aparecen ellos, los que ya no están,
aparecen todos, enteros, felices,
marchando hombro con hombro,
abuelos, padres, hijos, hermanos,
mujeres, ancianos, niños, amantes,
el pueblo coreando a una voz
para que el ruido desaparezca,
y comience una nueva canción.
martes, 16 de agosto de 2011
Que ganas de salir de nuevo,
con el brillo de los ojos en alto,
muy en alto,
extendiendo la esperanza como alas
para encontrarte allí, volando.
Levantar los puños apretados
de tanta ira, de tanta pena,
de tantas ganas de verme a tu lado
engañando al frío cada madrugada.
Leer luego las notas en tus labios
y pese a sus obras teatrales
saber de quienes no renuncian
a librar desventajosas luchas.
Nutrirnos con peligrosos sueños
-peligrosos para ellos-
arrancarnos toda amnesia,
las cadenas y los miedos,
tomarnos de la mano y avanzar.
Que ganas de sabernos contentos,
enteros, rebeldes y siempre firmes,
amándonos a media calle,
con los nuestros, con el pueblo.
miércoles, 22 de junio de 2011
la noche que comenzó a arder

las estrellas no brillaron
allá arriba,
lo hicieron abajo,
con los de abajo,
en las miradas indignadas que
arrojaron al cielo sus miedos,
en botellas de vidrio
con gasolina,
para que explotasen
al llegar al sol.
Cada calle acogió su barricada
formada con cuerpos que
cayeron ante rebeldes pasiones,
quemándose en gritos
que se cansaron de que los labios
sean paredes en vez de puertas.
Esa noche,
reclamando el derecho
de ser sujeto histórico,
se apropió de la memoria arrebatada,
volviéndola el pañuelo que
les protegiera el rostro de los gases
y el corazón de tanto odio.
Hubo fusiles en cada carcajada
que disparó violenta y firme
ante la opresión,
la mentira y la desesperanza,
haciendo tambalear y retroceder
atemorizada
aquella mano invisible
que se dice responsable
del (des)orden imperante,
La ciudad retumbó,
a punto de derrumbarse,
entre anhelos de libertad,
y por todas partes ardían
ácidos y sueños
bajo la consigna de destruir
aquello que nos destruye.
viernes, 3 de junio de 2011
Un día común...
y encontrarme en una cama compartida,
me pregunto si conozco a la persona
o si tan sólo sé de su cuerpo.
Me levanto y pienso
qué disfraz llevaré hoy,
o si prefiero, a pesar de todo,
mostrarme desnuda y transparente.
Trago un montón
de noticias podridas,
como cada mañana,
y se vuelve necesario
una dosis de esperanza
lista para ingerir
y continuar...
Salir a la calle
se vuelve un constante encuentro
con monstruos y bellezas
con miedos que se arrojan,
fracasos que se levantan,
y desventuras que ríen,
y no puedo evitar sentirme
a veces en un circo
y otras en un cuento.
Luego regreso,
un poco enferma
por tanto aire de derrota
que se aspira cuando la cosa
no va bien,
pero quizá pensando
que al otro día
se tomarán las calles
y nos curaremos de todo,
hasta de las ausencias.
Bebo un vaso de utopía,
preparo la cama,
me despojo de ropas,
mentiras, dudas,
cansancios,
y frente al espejo
lanzo incómodas preguntas
antes de atravezarlo
y terminar una jornada más...
martes, 26 de abril de 2011
directo a la memoria.
Pretenden que olvidemos
que hubo días para soñar,
que esos sueños eran luchas
y que esas luchas construían
un hombre nuevo.
Ahora, dicen,
la cosa es así,
y no hay tiempo ni espacio
-y mucho menos sustento-
para creer y crear lo diferente.
Entonces disparan,
¡bang! ¡bang!
hiriéndonos de silencio.
Y sin embargo,
solo callaremos
cuando estemos muertos.
martes, 19 de abril de 2011
abril 2011
pero sé bien que ese día
amaneció un poco más temprano
y la ciudad lucía un poco menos triste.
Salí cargando revoluciones en el estómago
y una dulce sonrisa que, aunque intentase,
era imposible de ocultar;
y es que, para esas cosas, sigo pareciendo una chiquilla…
Él esperaba con un par de cervezas
para matar el calor,
y su nitidez puesta sobre la mesa.
Luego, a solazarse con lo prohibido.
A desnudar un par de esperanzas en que la cosa cambie,
a curar con besos los sueños rotos y desgastados,
a ofrecer en fluidos otra dosis de fortaleza,
y a entregarse a la confianza de saberse sinceros,
siquiera por un momento.
Después de todo, se trataba de un momento,
y ambos debíamos saberlo.
Él agradece y suspira,
mientras le sonrío, callada, y le amo.
Tomamos entre carcajadas nuestros miedos,
las rutinas, las luchas, las culpas,
las alegrías y las pasiones,
y nos vestimos de nuevo.
Luego, ese juego casi adolescente
de cómplices miradas,
de manos que se buscan distraídas,
de labios que furtivos se rozan,
de no soltar ni una palabra hasta estar solos…
Y es entonces cuando le susurro en silencio,
“no permitas que me enamore de ti…”
miércoles, 23 de febrero de 2011
ineludibles testigos
de fracasos,
de agonías,
de fortalezas que tiritan de frío
maldicen al cielo
que pretende verlo todo
desde arriba,
pensándose ajeno,
creyéndose a salvo
árboles que quisieran
brindar un poco de sombra
a quienes cansados resisten
los embates de un destino
que no es destino,
que es consecuencia
de perder la memoria,
de desconocer su historia
piedras que se rompen
ante la mirada taciturna
del niño que pierde su infancia,
que obligado cambia
inocencia por comida
...
mas la noche encierra el rumor
de los hombres que conspiran entre sueños
planeando el viaje que haga
estallar al horizonte en gotas de utopía
y que así el cielo bañe calles,
árboles y piedras,
lavando la sangre de las plazas
y escribiendo la primera línea
de una historia llamada futuro
martes, 22 de febrero de 2011
En la mesa un puñado de nuevas amistades alzando las cervezas como si llevasen a cabo un ritual; en el viento aún distinguíamos los discursos de unidad y lucha que se empeñan en creer que existen alternativas, y que nos empeñamos en creer que no sólo son discursos; en la memoria dos cuerpos dando vida a lo eterno -que quizá no dure más que algunos instantes-, compartiendo todo aquello que está a su alcance, y que es más de lo que imaginamos, aunque no sea cuantificable; y en el futuro la promesa de que mientras seamos transparentes todo estará bien, de que seguiremos resistiendo pues "no hay de otra" y de que la siguiente ronda irá por nuestra cuenta...
Un muérdago en forma de murciélago, tus manos recibiendo la única flor que consiguió desprenderse del árbol, y la luz rebelde acariciando nuestros rostros deseosos de besarnos...
Ahora estoy segura de que queda mucho por andar...
viernes, 24 de diciembre de 2010
diciembre
el frío que azota las ventanas
y los huesos
pasa sin pedir permiso,
igual que la gripe
o que las deudas,
los pies se ocultan bajo doble calcetín
para cubrir los agujeros,
y el piso gruñe cada vez
que se atravieza el umbral
del cuarto a la cocina,
o de la cocina al baño...
El viento es grosero
con niños y ancianos,
mientras la tv anuncia heladas,
y oleadas de crimen,
que si festeja no salga de casa,
que si sale no regrese tarde,
pero ¡felices fiestas!
aunque la cosa no ande bien, dicen...
Afuera la ciudad envuelta
en luces de colores
y pegajosas tonaditas
que vuelven más locos
a los compradores de ilusiones,
a quienes buscan tener
siquiera una noche de paz,
ya mañana se verá qué hacer
con tanta mierda...
Ya llegará el momento de leer los diarios
repletos de terribles noticias,
de ver las carteras y la alacenas vacías,
pero de sabernos con ganas de sonreír,
al menos un poco,
pues seguimos regalándonos
fuerzas para continuar...
A fin de cuentas el frío
y los malos tiempos
se llevan mejor en compañía...
domingo, 12 de diciembre de 2010
...
forman un camino hasta tu cuerpo,
campo donde siembro las pasiones
que florecen como sueños.
El deseo compartido
dibuja estrellas que brillan en mi piel
con cada abrazo,
con cada palabra que escapa
clandestina...
En el roce de nuestras bocas
encuentran paz tantas blasfemias
que nos rehusamos a callar,
olvidamos que nos matan
y encontramos vida...
Los mundos que forjan estas manos
estallan todos en caricias,
desaparecen el dolor y la incertidumbre,
dejando en nuestra desnudez
un universo de libertad.
Y aparecemos húmedos,
limpios de heridas y de penas,
sabiéndonos llenos de amor,
y sabiendo con eso que cargamos
con la mejor arma de nuestro lado...
sábado, 20 de noviembre de 2010
Nuestra América
los hombres de maíz y de sueños,
los hijos de la tierra morena,
los que vamos descalzos
hacia el futuro nuestro.
Sembramos esperanzas
en campos que custodian dioses emplumados,
cantamos a la lluvia para que baje
y limpie la sangre de nuestras costas,
que se lleve el dolor de tantos siglos,
el llanto de viejos indios.
Somos los olvidados por pertenecer
al tercer mundo,
los que renegamos de esas divisiones
y de quienes se autoproclaman dueños,
e invitamos a las demás naciones
a mirar nuestros ojos llenos de ilusión,
nuestras patrias de colores.
Aquí estamos, los que fuimos despojados
convirtiéndonos ahora en artesanos
de una nueva identidad,
una que parte de conocernos a nosotros mismos
y de sabernos hermanos.
Vamos de la mano de Martí,
de Mariátegui, de Zapata y del Ché,
tarareamos a los Parra y a Víctor,
relatamos nuestras causas y azares
recitando a Benedetti o a Borges,
gritamos a media calle con un pasamontañas
que no pasarán,
que el gigante de las siete leguas
deberá retroceder ante ésta,
Nuestra América.
sábado, 13 de noviembre de 2010
...
mis imprudencias,
tu semblante siempre sereno,
mi fortaleza rota,
tu gusto por hacerme enojar,
mis juegos de niña,
tu necia costumbre de poner las reglas,
mi estúpida manía de callar,
tu orgullo que no es tan grande,
el mío que sí lo es, aunque se disfrace,
tu fascinación por mis fantasías
y mi necesidad de transmitírtelas.
Tu impaciencia,
mis sentimentalismos,
tu desconfianza en las personas,
mi creencia en que todos son buenos,
tu desencanto del mundo,
mi lucha por uno nuevo,
tu miedo por mi lucha,
mi angustia por tu miedo.
Tus brazos protegiéndome de ellos,
los asesinos, los torturadores,
los que no ven ni escuchan,
mis lágrimas transmitiéndote su dolor,
el de los de abajo, los nadie,
los que no poseen nada...
Tus ojos sobre mí,
mis mejillas sonrojadas,
mis ojos sobre tí,
tu huida,
tu exagerada preocupación
por mi inmadura falta de atención,
nuestra pequeña ilusión en volver cotidiano
el café que compartimos por la noche
y el calor de despertar en la misma cama.
Tus besos,
mis caricias,
nuestros cuerpos, nuestros sueños,
nuestro deseo, nuestra locura,
nuestro amor.
martes, 12 de octubre de 2010
.
que escupa la ira de los oprimidos,
que siga tarareando las melodías prohibidas,
y que logre convertirse en el más puro conducto
entre nuestros besos clandestinos.
Que mis ojos no declinen
ante la barbarie que presencian,
que no pierdan de vista el dolor
de los corazones sembrados en la tierra morena,
que lloren verdades, pero sin nublar el camino,
que descancen cada noche en los tuyos.
Que el ruido no fragmente mis ideas,
que sus mentiras no se impongan al sonido
de la lluvia o de los grillos,
que el silencio no se vuelva otra herramienta de matar
y que tampoco se acurruque en tus palabras.
Que estas manos se transformen
en artesanas de un mejor futuro,
que desgarren el telón que oculta
hambres, fríos y soledades,
que dibujen, con caricias,
en tu cuerpo un "te quiero"
¡Y que mis versos transgredan las distancias!
lunes, 4 de octubre de 2010
al tomar las calles?
¿Escuchas cómo empuñan
un fusil, una palabra?
¿Sientes su mirada bien clavada,
decidida a no rendirse, sobre ellos,
sus verdugos?
Ellos, los que no son como nosotros,
se acercan cual bestias hambrientas,
sé que son menos, pero
¿por qué parecen tantos?
¿sientes el odio con el que torturan
cada uno de sus huesos?
¿hueles la sangre? ¿la hueles?
Dime, amor, ¿dónde están los desaparecidos
a quienes aún espero?
¿dónde sus cuerpos, dónde sus sueños?
Cada noche escucho los tanques,
aunque juren que la guerra ha terminado,
y en el silencio del noticiero diario
logro distinguir sus gritos,
esos que bien podrían ser nuestros,
o que ya lo son, pues vivimos también
con un arma apuntando
eternamente a nuestra sien,
¿la sientes?
Tengo miedo, amor, de que
nos dejen sordos, ciegos y mudos,
de que disparen sin que nos demos cuenta.
domingo, 15 de agosto de 2010
...
que despiertas conmigo.
Que el planeta está un poco menos enfermo,
que no hay soldados en las calles,
y que se ha castigado a los asesinos
de ideales, de esperanzas, de sueños...
Que los mundos no se dividen
en primera, segunda y tercera clase,
que no hay más bombas,
ni víctimas, ni cortinas de humo...
que los dioses dejan de lado sus diferencias
y se largan lejos...
Que caen las fronteras
que rompían familias
y se empeñaban en separar
a una misma raza.
Que cada noche vemos el brillo
de un centenar de estrellas rojas.
Me gusta imaginar que por la mañana,
al abrir los ojos,
estás ahí.
Que nos curamos el miedo,
perseguimos cometas en vez de monedas,
que el ruido calla y la tormenta
-"esa por la que luchamos,
por la que murieron antes"-
limpia cielos, mares y ciudades...
Me gusta imaginar que no hay más cadenas
entre las personas,
ni más distancias entre tú y yo...
Me gusta imaginar
que despiertas conmigo...
lunes, 31 de mayo de 2010
...que todo está bien
que no callamos nada y que no hay por qué gritarnos,
que no hay celos ni malentendidos ni secretos,
que sólo somos tú y yo, desnudos, sin miedos.
Finjamos por un momento que los problemas del mundo
no existen... que no hay abusos ni desigualdades,
no hay cárceles ni puños que atropellen
pequeñas esperanzas, que nadie juzgará un color
o una preferencia, que la lucha por la libertad
no nos cobra con vidas.
Finjamos por un momento que creemos en nosotros,
que tomarás mi mano y construiremos un futuro,
que sigues a mi lado cuando el día despierta,
que lees mis poemas, que no censuro mis palabras,
que sonrío por tí.
Finjamos por un momento que encontramos un refugio,
que lo que escuchamos no son explosiones, son
carcajadas de chiquillos bien alimentados, sin frío...
que paseando por tranquilas calles encontramos la Verdad,
¡y que no está enferma!
pero que sí es contagiosa.
Finjamos por un momento no hay insultos,
que podemos apagar las luces, que son más
las cosas que nos unen a las que nos separan,
que cada persona encontró su estrella, que nacieron flores rojas,
que no volveremos a sentirnos solos,
que todo está bien... que todo está bien.
Finjamos por un momento
que estamos seguros
de que nos queremos...
lunes, 3 de mayo de 2010
Lalala...
Lo siento, hoy viajaré a la luna y no estaré disponible.
Resulta que, de pronto, no sé qué hago aquí.
Extraño tantas cosas y espero tantas otras
que cuando miro mis manos, están vacías.
Luego miro alrededor y, a veces,
no logro distinguir rostros,
ni brazos…
(digo, es que por momentos
sólo quisiera unos brazos…)
Ayer salí a las calles a gritar por quienes están encerrados,
por quienes fueron golpeados, por las mujeres,
por los homosexuales,
porque se reconozca al trabajador como sujeto revolucionario...
y hoy las rejas siguen ahí, las heridas se siguen sumando
igual que los desaparecidos,
no como los salarios, que siguen bajando...
y debo confesar que entre los manifestantes
había realmente pocos obreros...
Lo intento, pero hoy no puedo clamar
revolución.
Es otra de las razones por las que ocultaré mi vergüenza
entre las estrellas.
Tampoco puedo sonreír como otras veces,
el mes de Mayo se vuelve insoportable,
Sobran sentimientos,
como sobran motivos,
pero falta inspiración,
como faltan personas…
Entonces colocaré en mi frente
un pequeño letrerillo que diga algo así como
“cerrado por reparación,
disculpe las molestias”,
mientras yo me distraigo volando algún cometa.
Pero no me voy porque deje de importarme el mundo,
sus luchas y sus sueños,
mucho menos porque me esté dando por vencida,
ni ante los villanos, ni ante las ausencias,
solo necesito observarlo todo un rato
desde arriba, desde lejos…
martes, 13 de abril de 2010
a quienes lucharon antes...
si no existe la justicia,
hay muertos que no están muertos,
que levantan sus puños
en la primera fila de cada manifestación,
que alzan su voz en cada reclamo,
que brillan en la mirada del pueblo cansado.
El silencio de las tumbas
de quienes mueren luchando
no es silencio,
es ira contenida en cada rostro endurecido,
en cada lágrima desesperada,
en cada cuerpo roto que tirita de frío.
El olvido nunca roza sus palabras,
pues hay quienes con ellas riegan sueños
y siembran rojas esperanzas,
las echan a volar en gritos libertarios
que atacan como balas a los que están arriba.
Porque la sangre, la traición,
los abusos y las mentiras,
los presos, los desaparecidos,
el miedo y la hipocresía,
no se borran, no se perdonan,
y los ideales de lucha y resistencia
están más vivos que nunca.
...
