lunes, 1 de septiembre de 2014

Al que se fue

Al que se fue
     -y al que está-.

No te conozco,
apenas sé tu nombre,
no sé, a ciencia cierta,
lo que hiciste.
Pero ellos te llaman camarada,
siguen un camino que dejaste,
abrazan el recuerdo
de tu ejemplo.
Por eso te escribo,
un poco tarde, es cierto,
te nos has ido.
Y hablo de nosotros
porque un camarada
pertenece a ese pueblo
que lucha día a día,
que resiste y se organiza,
que va sembrando el mañana
que será de todos.
No te conozco,
apenas sé tu nombre,
pero levanto la bandera
de tus causas,
y vivo y lloro la partida
de quien fue dignidad
y congruencia.
Te escribo hoy, camarada,
porque el futuro es urgente,
pero el futuro, sin memoria,
no existe, engaña.
No te conozco, pero
ya siento que te conozco,
que en el dolor de quien se queda
está la experiencia
que la joven militancia busca
para entender que es tiempo
de salir de las trincheras.
Por eso te escribo, camarada,
para que sepas que lo hecho,
lo vivido y lo andado
no fue en vano,
que quienes nos quedamos
alzaremos tu libro,
tu palabra y tu fusil,
porque esto es una carrera de relevos.
Y conozco a otros que se quedan,
que les dueles, que te cantan,
y a él, a ellos, hay que admirarles
la entereza, e invitarles a seguir,
recordarles lo que saben:
La lucha es siempre.
No te conozco,
y podrías ser cualquiera
de los que se han adelantado,
pero hoy te escribo
porque como otros han dicho,
los que mueren por la vida
no pueden llamarse muertos.

(Y te escribo también
para decirle a él
que aún hay mucho por hacer.)

¡Hasta la victoria
SIEMPRE!