domingo, 14 de febrero de 2010


Un montón de sanguijuelas traga inspiración están por todo mi cuerpo queriéndose dar un festín, se les complica porque tengo demasiado material en mi mentecilla como para creer que acabarán con todo, puedo asegurar que hay mucho sobre lo cual escribir, el problema es que no se han llevado bien la aguja y el hilo con que he intentado coser todo ello en una simpática tela... así que solo improvisaré algo...

:)

Lluvia de cometas,
ciudades inmensas,
dioses que, con unos tragos,
son testigos de rituales
esperando el sacrificio
en su nombre,
a cambio de fértiles tierras.

Lluvia de creencias,
ciudades eternas,
hombres que construyen
todo un mundo con sus manos,
niños llenos de lodo
volando como escarabajos.

Lluvia de profecías,
ciudades lejanas,
un mar inquieto que intuye
horizontes negros,
un par de culturas que se abrazan
en una horrible tempestad.

Lluvia de ignorancia,
ciudades destrozadas,
arrogancia, incomprensión,
monstruos que con fuego
acribillaron al sol y a la luna,
dejando un cielo roto
que caía sobre tumbas de maíz.

Lluvia de sangre,
ciudades en guerra,
imperios, espadas, cruces,
hombres blancos,
ambición, esclavos...
lucha, dolor,
y secretos enterrados...

Abuelos indios que lloran
en el corazón del tiempo,
museos que exhiben
la derrota de los dioses prohibidos,
y la modernidad que nos resume siglos
en una tienda de recuerdos...

Y yo, queriéndo viajar al pasado...

1 comentario:

Carlos Romero dijo...

¿Quién dijo que la poesia comprometida no puede ser muy bella, y esconder tras de sus mantos enternecedores la bala exterminadora, que busca incansablemente las palabras de desaliento que intentan ahogarnos en un mar de mediocridad que se multiplica a cada paso del silencio? Fernanda sin el afan de elevar el ego de nadie, ni de ponerse escalones abajo, te digo con toda sinceridad que eres una poetisa extraordianaria que nunca se le debe de ocurrir que la diosa infernal de la sumicion llegue a tus pensamientos recallendo en lo que emane de ellos. Te admiro y te estimo.
Hasta la victoria siempre
Carlos