jueves, 25 de septiembre de 2014

A mis compañeros

Me gusta la gente que lucha,
que no se calla,
que se indigna y no soporta
la injusticia.
Los que endurecen la quijada
y dignifican la palabra,
los que se saben protagonistas
de esa otra historia.
Los que dudan y cuestionan
en voz alta, siempre en voz alta,
los que no ponen excusas
para hacer lo que les toca.

Me gusta la gente que lucha,
que entiende que toda causa
y toda trinchera
es válida,
que sale a la plaza
y toma las calles.
Los que no piden, exigen,
hacen, conquistan, arrebatan.
La gente que llora,
se duele, se desespera,
pero nunca se rinde.
La gente que explica, paciente,
que escucha y debate
y se enciende para defender
su argumento.

Me gusta la gente que lucha,
que extiende el abrazo
solidario,
que pinta paredes,
pega carteles,
discute en el barrio,
en la escuela o en la fábrica.
Que se decide a
RESISTIR,
se reconoce en los otros,
que tiene memoria,
que aunque sienta miedo
-porque se puede sentir miedo-
sigue avanzando.

Me gusta la gente que lucha
sin importar el tamaño del monstruo,
que se organiza, que construye.
Me gusta esa gente
a la que llamo desde el fondo
compañero, compañera,
camarada.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Si se me escapa la sonrisa en su mirada al encontrarnos de frente, si en su voz brillan palabras como solidaridad, dignidad, organización o congruencia mientras nos bebemos esperanzas, memorias, utopías… Si de pronto caen las ropas cual si fueran esos inútiles y vergonzosos muros que, tarde o temprano, habremos de tumbar, y nos acercamos con la dulzura con que se acercan los pueblos, arrojados a la trinchera del deseo y de la defensa de la verdad, esa verdad que es llanto de la historia. Si de mis manos nace la ternura cuando (nos)tomamos las armas y los cuerpos, y nos elevamos tanto que desde allá, muy arriba, ondeamos la roja bandera. Si entre nosotros no hacen falta discursos porque los besos vienen cantando que la vida es eterna en cinco minutos, y se nos escurre esa vida en cada poro y en cada lucha…

lunes, 1 de septiembre de 2014

Al que se fue

Al que se fue
     -y al que está-.

No te conozco,
apenas sé tu nombre,
no sé, a ciencia cierta,
lo que hiciste.
Pero ellos te llaman camarada,
siguen un camino que dejaste,
abrazan el recuerdo
de tu ejemplo.
Por eso te escribo,
un poco tarde, es cierto,
te nos has ido.
Y hablo de nosotros
porque un camarada
pertenece a ese pueblo
que lucha día a día,
que resiste y se organiza,
que va sembrando el mañana
que será de todos.
No te conozco,
apenas sé tu nombre,
pero levanto la bandera
de tus causas,
y vivo y lloro la partida
de quien fue dignidad
y congruencia.
Te escribo hoy, camarada,
porque el futuro es urgente,
pero el futuro, sin memoria,
no existe, engaña.
No te conozco, pero
ya siento que te conozco,
que en el dolor de quien se queda
está la experiencia
que la joven militancia busca
para entender que es tiempo
de salir de las trincheras.
Por eso te escribo, camarada,
para que sepas que lo hecho,
lo vivido y lo andado
no fue en vano,
que quienes nos quedamos
alzaremos tu libro,
tu palabra y tu fusil,
porque esto es una carrera de relevos.
Y conozco a otros que se quedan,
que les dueles, que te cantan,
y a él, a ellos, hay que admirarles
la entereza, e invitarles a seguir,
recordarles lo que saben:
La lucha es siempre.
No te conozco,
y podrías ser cualquiera
de los que se han adelantado,
pero hoy te escribo
porque como otros han dicho,
los que mueren por la vida
no pueden llamarse muertos.

(Y te escribo también
para decirle a él
que aún hay mucho por hacer.)

¡Hasta la victoria
SIEMPRE!